Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

Redistribución de efectivos
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22.10.12 - MIGUEL HERNÁNDEZ
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Enrique Gallego D.G. Función Pública

¿Cómo va a estar alguien en desacuerdo si en una consejería hay gente sin una actividad grande y en otras falta personal para sacar el trabajo adelante, para que se produzca una redistribución de efectivos?.
 

Es obvio que la movilidad funcional y geográfica llegaría más temprano que tarde, y que la crisis ha acelerado este proceso, aunque una vez más, eso va a implicar que el personal interino vuelva a ser el conejillo de indias de turno.
 

El problema viene otra vez dado por las formas de hacer las cosas que tienen los responsables de la función pública, y que no paran de decepcionar una y otra vez. Los derroteros que están tomando algunas decisiones por parte de la cúpula directiva empiezan a estar más cerca del despotismo ilustrado, pero despotismo al fin y al cabo, que de la obligación que tienen por ley a negociar las condiciones laborales bajo el principio de buena fe.
 

¿Tiene algún sentido hablar de redistribución de efectivos cuando hoy en día hay cientos de empleados públicos que con una simple permuta de sus funciones estaríamos ahorrándole hacer kilómetros y kilómetros en sus desplazamientos, con lo que ello conlleva de peligrosidad y consumo de combustible?

¿Quién tiene la culpa de que, como dice el Director de la Función Pública, no es que sobre personal, sino que está mal distribuido?.

Porque parece que el gobierno popular acabara de llegar a la dirección del departamento, y que se ha encontrado con una herencia preocupante, salvo que el equipo de Bernal quiera echar la culpa de la distribución de efectivos de la administración regional a Zapatero, no me cuadra para nada los varapalos que estas iniciativas le dan a quienes nos han gobernado en los últimos lustros, no olvidemos que son compañeros de penas y partido.
Claro que hay que hablar de redistribución, sin miedos y tapujos, pero no sólo de ello, sino de muchas cosas que sin ningún coste (salvo el perjuicio para muchos interinos que verán como son puestos de patitas en la calle, que no es baladí) económico, pueden hacer la administración más efectiva y productiva.
 

Pero la clave está en hablar, no en imponer, en consensuar, no en tomar decisiones arbitrarias. Hay que recuperar el diálogo urgentemente, y que este gobierno decidió, erróneamente pero me temo que intencionadamente, guardarlo en un cajón.
Si el equipo de Bernal quiere seguir sembrando vientos, tarde o temprano recogerá tempestades, y si dentro de un tiempo se encuentra con situaciones difíciles, que luego no hablen de respeto y democracia, ya que son ellos mismos los que están dando al traste con el diálogo social.