Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

Cuéntame un cuento papá
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29.06.13 - MIGUEL HERNÁNDEZ
Una oportunidad única para disfrutar de Cartagena en agosto

A vosotros

Érase una vez, en un lugar muy cercano, viven un grupo de personas cuyo reino no está en esta tierra.
¿Dónde viven?
Aquí al lado, junto a la Universidad, en el Centro Ocupacional de Espinardo.


Son unos cien amigos y amigas que viven en su particular mundo, sin hacer daño a nada ni a nadie. Sólo quieren seguir su rutina diaria, y que les dejen seguir recorriendo sus largos y anchos pasillos, mirar sus paredes amigas, y buscar a sus musarañas en sus rincones de siempre.

Pero un día, unos señores embaucadores, un poco embusteros y vestidos de negro decidieron que les iban a quitar sus casitas y sus costumbres.

¿Por qué papá?

Al principio para engañarlos les dijeron que sus casitas se estaban cayendo, y que los llevarían a otros lugares donde les prometieron que van a estar mejor.

Pero cuando pensaron que los habían convencido, sus familiares, amigos y las personas que los cuidaban y educaban, descubrieron que esos señores de negro les estaban mintiendo.

Entonces, los señores de negro les intentaron de nuevo convencer con nuevas patrañas, ahora les decían que el lugar era pequeño y viejo.

¿Y eran pequeñas y viejas sus casitas?

No que va. Fueron inauguradas hace apenas 15 años, y tienen jardines, sitios en los que pasear, pasillos grandes y mucha luz, y sobre todo, lugares donde trabajar con las plantas, el barro, y hacer dibujos.

¿Entonces papá, por qué esos señores quieren echarlos de sus casitas?

Pues en el fondo cariño, no quieren que se sepa la verdad.

¿Y cual es la verdad papá, tú la sabes?

No se cual es la verdadera razón, pero lo que si estoy seguro, es que cuando unos señores te dicen mentiras y más mentiras, casi siempre es porque les avergüenza decir la verdad.

Sigue papá.

Pues bien, el otro día, celebraron una gran fiesta todos juntos, hubo música, bailes, risas y hasta un montón de comida, estaba todo el mundo.

¿También estaban los hombres malos?

No cariño, les invitaron para que vieran como vivían y enseñarles sus casitas y lo que habían preparado para la fiesta, pero no vinieron.

Después de la fiesta, hubo gente que lloró y todo.

¿De alegría?

No de tristeza. Pensaron que seguramente sería la última fiesta que se organizaría en estas casitas, y después de tantos años de compartir trabajo, sonrisas, talleres, sueños y pesadillas, algunas se pusieron melancólicas y muy tristes.

¿Entonces les van a echar de sus casitas a estos nenes?

No lo sé hija, lo bonito de este cuento es que no termina aquí, y el final todavía no está escrito.

¿Qué quieres decir papá?

Pues que creo que si todos siguen juntos pensando que es posible vencer y sobre todo convencer a los hombres de negro, hay una pequeña posibilidad de que por una vez la lógica y la razón se imponga al dinero, y los hombres de negro rectifiquen y dejen vivir en paz a estos habitantes de este reino que siguen gritando que no quieren que les cambien su mundo.

Dedicado a todos y todas las personas que siguen luchando para que el Centro Ocupacional de Espinardo siga ejerciendo la gran labor que viene desarrollando los últimos años.