Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

LA COMUNIDAD AUTÓNOMA PAGA A LOS SINDICATOS SU FIRMA DEL PACTO POR EL EMPLEO APROBANDO LA LEY DE PARTICIPACIÓN INSTITUCIONAL
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30.06.17 - MIGUEL HERNÁNDEZ
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Era la ley más deseada por las organizaciones sindicales, ya que significa no solo que consiguen uno de sus grandes objetivos, participar en los órganos consultivos, de participación y asesoramiento en materia de empleo, seguridad, formación, igualdad e inmigración, sino que supone una importante inyección económica para su mantenimiento.

En diciembre del pasado año mucha gente no entendía que los dos sindicatos mayoritarios se hicieran una foto con el anterior Presidente y con la organización empresarial CROEM ante la situación laboral que se vivía, pero sobre todo, después de que el propio Presidente de los empresarios se vanagloriara sin complejos, que todas sus aportaciones a dicho Plan habían sido aceptadas.

Más aún, al día siguiente, las dos organizaciones más representativas del país y de la región con diferencia, habían convocado en Madrid una manifestación para quejarse de la situación laboral que se vivía, y se vive, en el país.

Pero algunos ya advertimos que esta foto que PAS se hizo rodeado de todo el mundo, tenía un precio, y es que los sindicatos necesitaban para seguir sobreviviendo una Ley de Participación Institucional, que le permitiera salir del ostracismo en el que han vivido en los últimos años.

La Ley de Participación Institucional aprobada hace unos días por la Asamblea Regional era y es una ley necesaria, aunque indudablemente llega en el peor momento posible, ya que al igual que ocurre con la negociación del Estatuto Básico del Empleado Público de la Región de Murcia, está siendo discutida en uno de los peores escenarios económicos y laborales posibles, por lo que cualquier acuerdo nacerá con deficiencias que afectarán negativamente a la parte más débil: los trabajadores.

La nueva ley aprobada deja al resto de organizaciones sindicales un protagonismo muy localista y sectorializado, principalmente en el ámbito de las administraciones públicas, por lo que las dos grandes organizaciones no solo afianzan aún más su presencia institucional, sino que dejan al resto un papel residual y marginal, por lo que indudablemente en este aspecto han jugado muy bien sus cartas, o el resto muy mal las suyas.

Pero más allá de las consecuencias de esta ley, siempre será una buena noticia que los representantes de los trabajadores estén presentes en estos órganos, siempre y cuando antepongan el interés general al particular, aunque la historia dice que lamentablemente no es así, y la prueba la tenemos en las mesas de negociación, donde cada una intenta barrer para su casa. La prueba más evidente de ello, es que la imagen de las organizaciones sindicales que tienen los trabajadores sigue ocupando los últimos lugares. Y bajando.