Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

Carta Abierta a la Alcaldesa de Mazarrón Alicia Jiménez
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10.07.17 - MIGUEL HERNÁNDEZ
Una oportunidad única para disfrutar de Cartagena en agosto 

 

Que usted preside un ayuntamiento atípico políticamente es un dato objetivo. Pocos ayuntamientos tienen veintiún concejales distribuidos en ocho partidos políticos, consecuencia propia de un municipio que lleva demasiados años en una permanente zozobra política, donde lo personal se ha antepuesto siempre al interés general, y la imagen que la corporación ha trasladado al conjunto de la sociedad murciana en general y mazarronera en particular, siempre ha bailado entre los esperpéntico y lo absurdo.

Es como si Mazarrón viviera continuamente en un vodevil permanente. A veces incluso recuerda a las obras griegas, donde la tragicomedia se convierte en una forma de vida.

Usted tenia y tiene la oportunidad de acabar con una imagen que está haciendo demasiado daño a sus ciudadanos, en cambio, parece que sigue usted los mismos pasos que sus antecesores, en vez de solucionar problemas, los genera, y eso nunca es una buena señal.

Quien gobierna tiene la obligación de tender puentes al entendimiento y a la negociación, pero todo apunta a que usted sigue empeñada en dinamitarlos. Usted tiene un gran reto, haría mal si en vez de convertirse en el faro que guíe a su municipio, se dedique a apagar luces, y en vez de sentar a su lado a la transparencia, se empeña en tomar atajos a la hora de gobernar.

Desde hace demasiado tiempo tiene usted a muchos de sus empleados públicos en la calle reclamando algo que viene recogido en una ley orgánica, el derecho a negociar, sería bueno que por una vez alguien en ese municipio abriera puertas y ventanas.

Espero que esté a la altura de las circunstancias, y que la ciudad que usted preside deje de ser noticia por una acampada de empleados públicos, porque se haya quedado sin jefe de la policía local o por denuncias que rozan lo esperpéntico, por poner solamente tres ejemplos. Los mazarroneros y mazarroneras estoy seguro que se lo agradecerían.

Llame al consenso, a la negociación, abra puertas y busque soluciones, es su obligación. Mazarrón es mucho más que el lamentable espectáculo que están ofreciendo.