Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

Noelia Arroyo apuesta por la Transparencia sin la Transparencia
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28.08.17 - MIGUEL HERNÁNDEZ
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Noelia Arroyo - Portavoz del Gobierno Regional

 La portavoz y máxima responsable de la transparencia en el gobierno regional tiene su hoja de ruta clara. La apuesta por el Buen Gobierno y la Transparencia es cuestión del ejecutivo, y por eso, quien sobra es el Consejo de la Transparencia.

Después de poner en marcha una serie de consultas a empleados públicos y altos cargos, con resultados casi marginales si tenemos en cuenta el número de ‘empleados públicos’ que han contestado, pero que son los únicos que hay, ahora la consejera quiere liderar con un centenar de colectivos un Plan de Buen Gobierno y Transparencia. De esta forma, consigue dos objetivos: Por un lado se convierte en la referencia institucional, y por otro y no menos importante, otorga al Consejo de la Transparencia que tanto dolor de cabeza le trae, un papel secundario y casi marginal.

Tuve la oportunidad de decírselo en privado: ‘te equivocas’, y ahora se lo reitero públicamente, los líderes se reflejan cuando son capaces de rodearse de los mejores, pero sobre todo, cometen un error cuando se empeñan en no hacer de la necesidad virtud.

El Consejo de la Transparencia debería convertirse en su aliado natural, si de verdad su apuesta es por el Buen Gobierno y las paredes de cristal, en su mano derecha, en su mayor y mejor asesor independiente.

Pero después de tantos y tantos desencuentros, el gobierno regional sigue empeñado en ver en el Consejo de la Transparencia a uno de sus mayores enemigos, y ese error lo terminará pagando.

Ver en el Consejo en general, y en su presidente en particular, un órgano de confrontación y conflicto, donde de forma permanente se sitúa sobre él la mano que mece la cuna de la oposición política, es de una miopía política importante y preocupante.

Siempre he dicho que es difícil inyectar en el ADN de algunos políticos la transparencia, pues ni ha formado parte ni la forma de su cultura, aunque reconozco que confiaba en que las nuevas caras y voces populares, no apoyarían seguir con las ventanas cerradas y sin levantar las alfombras, pero me temo que seguramente solo los que llegan a Palacio tienen el compromiso de no remover nada, y solo les dejan jugar en el claustro siempre y cuando no armen mucho jaleo.

Ahora un centenar de colectivos serán llamados para aportar ideas y sugerencias, ¿estará entre estos cien colectivos el Consejo de la Transparencia?.

Si la respuesta es sí, sería un error político, si es que no, sería mala fe.