Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

ESPAÑA SE ESTÁ VOLVIENDO A PARTIR EN DOS
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24.09.17 - MIGUEL HERNÁNDEZ
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Lo de Cataluña ha sido el estirón que ha terminado por rompernos el traje llamado España, un estado, que por mucho que se empeñen en decir los dirigentes del PP, no es el más antiguo de Europa, hecho a base arreglos, remiendos y telas antiguas, y que finalmente han reventado, de momento por el noreste de la península ibérica, pero que a nadie extrañe si también empiezan a romperse costuras por el norte y el sur.

La solución no pasa por volver a recoser el traje, sino encargar uno nuevo, y a medida, sí, a medida, pues a unos les gusta más las hombreras a otros ajustados, hay quien prefiere el pantalón recto e incluso los hay que lo prefieren clásico, excepto a los murcianos nos da igual como sea el traje, siempre y cuando no nos toque la parte de la entrepierna.

La fractura social que se está generando es más grave de lo que la gente se cree, y las voces y actos que comienzan a verse en el resto del estado español de apoyo, con absurdas y ridículas puestas en escena de juras de bandera o artículos que solo invitan a la división, lo único que están haciendo es echar gasolina al fuego que lleva años encendido.

Lo mejor que podría pasar a este país, e incluso a la deriva de histeria colectiva que vive una parte importante de los ciudadanos catalanes, es sin duda que el próximo 1 de octubre hubiera referéndum, y que el porcentaje de personas que ejercen el voto no llegue ni tan siquiera al 50%, lo que deslegitimaría cualquier paso que se pretendiera dar.

Por eso, sería bueno que el estado se dedicara estos días en vez de azuzar el fuego a base de meter con calzador a través de la fiscalía a miles policías y guardias civiles, que es lo que quieren los independentistas por encima incluso de la celebración del referéndum, pues sería la mejor excusa para autoproclamarse mártires de la causa y encima asignarse una mayoría que ahora mismo no tienen, a hacer pedagogía de lo que supondría para el estado catalán seguir caminando al borde del precipicio.

Sería mucho más efectivo que la Unión Europea, a petición de España, no de Cataluña, hicieran una rueda de prensa conjunta clara y contundente sobre si la declaración unilateral como República Independiente supondría salir o no de Europa, pero sin matices, sin recodos, dejando ya a un lado de que si esto es un problema interno de España.

No solo los catalanes, sino los propios españoles nos merecemos una respuesta clara y concisa. ¿Saldrían o no?, ¿Tendría España que ratificar si Cataluña se queda en Europa en caso de que no salga automáticamente?. Europa tiene un papel importante que jugar aquí, y no puede ni debe seguir tirando balones fuera.

El estado español está poniendo en peligro la convivencia no solo en Cataluña sino también en el resto de España, y lo único que de momento es cierto, es que las calles están tomadas por los ciudadanos, los universitarios, que necesitan poco para sumarse al delirio común, han tomado las instituciones, y los ojos de la comunidad internacional comienzan a ver con preocupación la respuesta desproporcionada del gobierno.

Escuchar, ver y leer algunos comentarios acerca de España por parte de radicales, o ver como algunos besan la bandera de España jurando defender la unidad, solo consigue volver a las dos Españas. Y es que aunque algunos se empeñan en envolverse en la bandera roja y amarilla, para hablar de este país, deberíamos asumir que la bandera española sigue sin ser vista como un símbolo de unidad, y es que la transición dio lo que dio de sí, seguir estirando y remendando el traje dará lugar a que siga rompiéndose por más sitios, así que ya va siendo hora de ir al sastre a encargar uno nuevo, que tampoco está mal después de cuarenta años cambiar de traje.