Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

El Gobierno pone a la Guardia Civil y Policía Nacional a los pies de los caballos
( 12 Votos )
25.09.17 - MIGUEL HERNÁNDEZ
Una oportunidad única para disfrutar de Cartagena en agosto 

Foto

 No se quejarán públicamente aunque los pongan a dormir en un barco con ‘Piolín’ vigilando el puerto de Barcelona, no rechistarán las órdenes que les den desde la fiscalía, no contestarán las continuas provocaciones a las que se le someten, de hecho siguen aguantando estoicamente en algunos municipios españoles, principalmente en el País Vasco y Cataluña, a pesar de ser vistos como una reminiscencia de otros tiempos. Pero lo que está haciendo el gobierno de España con ellos, no es precisamente de ser inteligentes, ponerlos a los pies de los caballos, a poner orden donde la clase política ha puesto desorden, es un grave error.

El problema de Cataluña solo tiene una solución política, ni judicial y ni mucho menos policial. Hemos conocido que el 82% de los españoles consideran que la mejor salida es un referéndum pactado y con todas las cartas boca arriba, por eso intentar solucionar lo del 1 de octubre a base de martillazos, cuando lo que se necesita es cirugía, es un error que tendrá consecuencias y repercusiones demasiado graves.

Que la fractura social que se está produciendo es evidente ya es un hecho constatable, y que se tardarán años en recomponer, si es que se recomponen alguna vez, las relaciones no solo entre catalanes, sino entre estos y el resto de España, nadie lo duda, pero lo que están consiguiendo con la imagen de la policía nacional y la guardia civil en Cataluña es pasarse tres pueblos.

Los Mossos al igual que la Guardia Civil y la Policía Nacional, cuando pasan a formar parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad tienen que prometer o jurar lealtad a la constitución y el ordenamiento jurídico, por eso, enviar a los dos cuerpos de seguridad nacional a hacer ‘el trabajo’ de la policía catalana, quedando unos como los buenos de la película y otros como los malos que van a ‘imponer’ el orden, es un flaco favor que se le hace a unos cuerpos que en los últimos años han demostrado que no se quedaron en el siglo XX.

Los pasados atentados de Barcelona pusieron en evidencia a más de uno, y la única lectura clara que debería haber sacado la clase política, es que la coordinación y el intercambio de información debería primar sobre todas las cosas, en cambio, lo único que se les ocurre a las instituciones catalanas es poner medallas ‘a su policía’, a pesar de los errores claros que se cometieron.

Miles de empleados públicos, como son la policía y la guardia civil, están siendo enviados a un ‘conflicto’ político, y a pesar de ello, no dudo que cumplirán con las órdenes, competentes o incompetentes, que les den, y cuando acaben su jornada diaria, volverán a subirse al barco mientras ‘Piolín’ les mirará como diciendo ‘lo siento, yo no tengo la culpa’.