Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

La mitad del Parlamento Catalán echa un pulso al Estado: “Nos vemos en la calle”
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27.10.17 - MIGUEL HERNÁNDEZ

Una oportunidad única para disfrutar de Cartagena en agosto  

 

No sólo son mediocres, mentirosos e irresponsables, son peligrosos.

70 votos que representan a menos de dos millones de personas sobre un total de más de cinco millones con derecho a voto, han cometido un auténtico ataque a la convivencia. Han apostado por declarar unilateralmente la República Catalana sin el más mínimo atisbo de respaldo internacional, ‘citando en la calle’ al Estado para hacerle frente ante la puesta en marcha del artículo 155 de la Constitución.

Los independentistas se la juegan a la provocación, no sólo son cobardes, han votado a escondidas para no asumir su irresponsabilidad, e hipócritas, los mismos que ayer llamaban Judas y traidor a Puigdemont, hoy le dan una palmadita en la espalda,   sino que saben que tendrán alguna posibilidad de reconocimiento internacional si el Estado comete el grave error de emplear la fuerza para tomar el control de las instituciones.

Mucha gente está cansada del tema de Cataluña, la confrontación está servida, cualquier cerilla puede incendiar ahora mismo todo, por eso lo mejor ahora mismo es la prudencia y sobre todo ignorar a esta banda de ineptos, inútiles, sectarios e incendiarios, es lo que debería primar y prevalecer.

Sí por desgracia se produjera alguna consecuencia grave en los próximos meses, heridos o muertes, solo habría unos culpables: Los que con sus mentiras y votos han dado lugar a crear este caldo de cultivo.

El Gobierno de España debería actuar con inteligencia, sin entrar en la provocación, y sobre todo, usando solo la ley y nunca la fuerza. Los independentistas, principalmente los sectarios y cobardes de la CUP no se quedarán de brazos cruzados, su militancia antisistema son muy activistas, y que a nadie extrañe que comience su resistencia pacífica y provocativa en el mismo momento que el gobierno de España aplique la constitución.

Si hasta ahora muchas empresas se han ido, ahora se multiplicarán las que por inseguridad jurídica decidan cambiar su sede social, fiscal y productiva, si hay familias enfrentadas y confrontadas, ahora dejarán de dirigirse la palabra, no me gustaría estar estas navidades en las cenas y comidas en la mayoría de las casas de Cataluña, ya se sabe, aquí tenemos un cuñado gilipollas allí lo tienen independentista, bromas aparte, incluso habrá millones de mujeres y hombres que volverán a ver el fantasma de una guerra civil, por eso, sería bueno que se dedicara algún esfuerzo para que se diluya cuanto antes esta maldita idea.

La presión se incrementará cuando los consejeros y altos cargos de la Generalitat tengan que dejar sus cargos y se nieguen ¿qué pasará?, ¿enviarán a la policía o a la guardia civil a detenerlos?, ¿habrá otra vez cerco a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado por parte de los radicales?, ¿Le volverán a lanzar piedras en los pueblos de Cataluña a la guardia civil para que salgan huyendo?, ¿Cómo reaccionará el Estado?.

Los empleados públicos, principalmente los mossos, más de doscientos mil en total, tienen un problema, los sindicatos ya han advertido que deben cumplir la ley española, así que si alguno quiere jugar a héroe, sabe perfectamente lo que se juega. Aquí la ignorancia no vale como animal de compañía. Que cada idiota aguante su vela.

Esto no acaba aquí, ahora comienza el baile.