Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

DESERTORES DE LA TIZA
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02.11.17 - MIGUEL HERNÁNDEZ
Una oportunidad única para disfrutar de Cartagena en agosto  

 

Mientras la administración regional no sabe donde ubicar ni que hacer con cientos de empleados públicos, que comienzan a tener demasiados problemas para desempeñar sus funciones con calidad, y a pesar de los informes de prevención de riesgos laborales favorables que tienen muchos empleados públicos, y que desarrollan en condiciones pésimas tanto en Escuelas Infantiles como en el Instituto Murciano de Acción Social (IMAS) optando de momento por el silencio, la Consejería de Educación lleva tiempo alojando bajo sus faldas a muchos docentes en puestos administrativos, no solo pervirtiendo el sistema situando a gente sin la preparación adecuada para la gestión administrativa, sino cortando la promoción profesional a quienes optaron por enfocar su vida laboral a la gestión pública. ¿Se imaginan ustedes que un administrativo o un técnico de gestión fuera enviado a dar clases de literatura a un colegio o a un instituto?. ¿Qué diría la comunidad educativa?, ¿Qué dice la comunidad educativa?.


Llevo tiempo diciendo y denunciando situaciones un tanto anómalas que están ocurriendo en la administración, por eso es hora de que los agentes implicados abran de una vez el debate de qué función pública queremos para afrontar los próximos decenios. No puede seguir ocurriendo lo que está ocurriendo, gente que entra por la puerta de atrás, funcionarios que se mueven por la administración tan alegre y fácilmente con el único aval de la amistad o del partido.

Hace poco, varios trabajadores de una empresa privada ganaron en los juzgados su pase a personal laboral indefinido (Biblioteca) por una nefasta gestión pública, y nadie asumió la más mínima responsabilidad, así podríamos hablar de muchos casos (GISCARMSA) donde mientras interinos se están dejando parte de su vida y su dinero en preparar oposiciones, otros entran por una nefasta gestión pública sin que la administración abra la boca. Estos días hemos conocido que la consejería de fomento conocía las irregularidades que se estaban cometiendo en sus dependencias a la hora de otorgar cursos y licencias, mucho antes de que la policía detuviera a algún empleado público. Lo normal, lo coherente sería exigir ahora responsabilidades tanto públicas como políticas a quienes miraron para otro lado mientras se cometían delitos mientras el servicio público era denigrado, degradado y ensuciado.

Está bien, muy bien que hablemos de transparencia, de igualdad, de denuncias, de irregularidades, incluso que pongan al frente de la mismísima transparencia a quien no ha dado precisamente ejemplo de ello, para esto, el castellano tiene nombres para dar y regalar: Hipocresía, cinismo, caradura, desvergüenza, clientelismo, amiguismo. Ustedes elijan el calificativo.


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