Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

EDUCADORES ESCUELAS INFANTILES: Ahora o Nunca
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31.01.18 - MIGUEL HERNÁNDEZ

Una oportunidad única para disfrutar de Cartagena en agosto           

 

Ha llegado la hora de la verdad, el momento que puede y debe marcar un antes y un después en el futuro de decenas de educadores y educadoras que trabajan en las escuelas infantiles de la Comunidad Autónoma de Murcia.

Más de dos años de reuniones con sindicatos,   partidos políticos y  administración, elaborando documentos, y llamando a todas las puertas para hacer llegar la situación límite que algunos profesionales de este sector están viviendo.

 Dos años que culminaron con un compromiso entre la Dirección General de la Función Pública y el colectivo de educadores y educadoras, para buscar una salida a su injusta y hasta en algunos casos, peligrosa situación que están sufriendo, no solo ellos como profesionales, sino los propios usuarios, niños y niñas de 0 a 3 años.

 Y ha llegado la hora de que un problema tan grave, sea respaldado y apoyado por todo el colectivo. No es el momento de seguir mirando para otro lado, mientras un grupo de gente está luchando por cambiar el rumbo de sus situaciones laborales.

 No vale escudarse en que ‘otros hagan el trabajo’, en ‘no conseguiremos nada’, e incluso argumentar ‘este no es mi problema’, al contrario, después de dos años de lucha, estoy convencido de que este colectivo está a punto de dar un salto cualitativo y cuantitativo en sus reivindicaciones.

 Seguir contribuyendo con el silencio a mantener la actual situación nos haría cómplices no solo del deterioro del servicio público que se presta, sino estaremos contribuyendo a dar la razón a quienes se empeñan en que el futuro de este importantísimo servicio está en la gestión privada.

 El colectivo no puede cerrar los ojos mientras compañeros y compañeras pierden  la visión, se acentúan sus problemas óseos y musculares al mismo tiempo que van perdiendo la batalla psicológica de verse impotentes ante la pérdida a borbotones de la calidad del servicio que prestan.

 Nadie va a solucionarles los problemas si no son ellos mismos quienes los afrontan,  vivimos en una sociedad egoísta e individualista, por eso, ha llegado el momento de la verdad, aprovechar el impulso que este puñado de valientes y atrevidos  educadores y educadoras han dado en beneficio, no suyo, sino del colectivo, no es solo un deber, sino  una obligación apoyarlos y respaldarlos.