Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

LOS EFECTOS COLATERALES PÚBLICOS DEL PROGRAMA DE JORDI ÉVOLE SOBRE LA INDUSTRIAS CÁRNICAS
( 69 Votos )
09.02.18 - MIGUEL HERNÁNDEZ

Una oportunidad única para disfrutar de Cartagena en agosto           

 

Ha sido la noticia estrella en algunos medios nacionales, pero sobre todo, ha originado un auténtico tsunami en las redes sociales. Curiosamente ningún medio de comunicación de la Región de Murcia ha dicho la más mínima palabra. Lamentablemente todo el foco principal  del programa de Jordi Évole se ha ensañado con la Granja de los Cerdos Deformados, pasando casi desapercibidos problemas más graves y que afectan directamente a la labor de funcionarios públicos, la inspección de trabajo y a la inspección veterinaria, por no hablar de la imagen que un Director General ofreció, y que debería hacer reflexionar a más de un consejero.

 No tengo duda de que la granja de cerdos que aparece en el reportaje, no es, afortunadamente lo normal, al contrario, pero la realidad es que existe, y eso ya debería ser motivo más que suficiente para preocuparnos, no como consumidores, sino como sociedad.

 Que el equipo de comunicación de la fábrica EL POZO, ha cometido errores de bulto es más que evidente, y que ello le podría estar ocasionando importantes desajustes no solo económicos, sino de imagen, es un hecho que tendrán que subsanar de alguna manera, pues estoy seguro que los controles sanitarios que llevan los animales que se sacrifican para el consumo humano en esta fábrica de Alhama, son muy altos.

 Pero casi nadie habla de lo realmente preocupante. La primera parte del programa ponía el acento en la explotación laboral, principalmente de inmigrantes, que se denunciaba en una fábrica catalana, donde personas eran usadas como cooperativistas de una empresa, y se les sangraba a trabajar diez y doce horas diarias por ochocientos o novecientos euros. ¿Dónde está la inspección de trabajo de Cataluña?, ¿Quién ha hablado en los medios catalanes sobre esta explotación laboral?, nadie, seguramente porque allí preocupa más donde vive Puigdemont que la situación social, económica y laboral de un puñado de negros inmigrantes.

 Pero si las autoridades públicas catalanas tienen un problema, no es menos cierto que la inspección de la consejería de agricultura, funcionarios públicos, quedó en entredicho su labor, ya que al margen de la Granja de los Horrores, había varias empresas que declararon que la inspección llevaba varios años sin pasar por sus instalaciones, incluso ‘se vanagloriaban’ de que se les avisaba con antelación de su visita, por lo que el factor sorpresa, desaparecía, y por lo tanto, difícilmente podrían detectarse alguna anomalía.

 Pero la guinda a la actuación pública la puso el Director General, imagino que fruto de los nervios, su presencia lo único que consiguió fue poner en evidencia a un alto cargo del gobierno regional, ya que cualquier persona que haya visto el programa, una de las preguntas que se hace al terminar el programa de Jordi Évole es ¿Este es un Director General?.

 Al margen de la imagen deteriorada que ha sufrido una de las principales, sino la principal, empresa de la región, incluso el asco y la indignación que nos causa ver una granja de cerdos en situaciones esperpénticas, grotescas y denunciables, creo que alguien debería sacar otras conclusiones más evidentes:

 ¿QUÉ PAPEL ESTÁ JUGANDO LA ADMINISTRACIÓN REGIONAL Y SUS EMPLEADOS PÚBLICOS  EN EL CONTROL DE LAS GRANJAS GANADERAS?

 ¿LO QUE OCURRE EN CATALUÑA CON LOS TRABAJADORES QUE SALEN EN EL PROGRAMA PUEDE ESTAR PASANDO AQUÍ?.

 Como consumidor me preocupa y mucho los controles sanitarios y el estado de los lugares donde se crían y ceban a los animales, pero como empleado público me preocupa aún más el papel de las inspecciones en el control de las mismas y sobre la explotación laboral de las personas.