Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

DE MAYO DEL 68 A MARZO DEL 18
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06.03.18 - MIGUEL HERNÁNDEZ

Una oportunidad única para disfrutar de Cartagena en agosto           

Muchos de los ahora alzan su voz reclamando algo más que un 0’25% de subida de sus pensiones son los mismos que inundaron de gritos pidiendo  libertad las plazas y calles de este país.

 Cincuenta años después muchos  pensaron que se les había domesticado, que ya no había fuerzas para levantar la voz, que aquellas manifestaciones pidiendo democracia y libertad eran cosas de los libros de historia antigua, y que el tiempo los templarían y los arrinconarían en el cuarto del olvido.

 Pero por fortuna no ha sido así, están volviendo a dar una lección, para muchos quizás la última, a la juventud, una juventud que parte de ella  sigue aturdida entre redes sociales y botellones, echando la culpa al resto del mundo de sus frustraciones.

 Reconozco que al ver a miles y miles de hombres y mujeres en la última parte de sus vidas salir a las calles a exigir dignidad, me hacen sentirme orgulloso de nuestros mayores, los mismos que hace cincuenta años salieron  a la calle en busca de aire fresco.

 Estos viejos y viejas nos están enseñando de nuevo el camino, esperemos que la clase política, pero sobre todo, la sociedad sea capaz de ver que no todo está escrito. Arquímedes, dijo en relación al principio sobre la palanca ‘Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo’. La juventud ya tiene su punto de apoyo ¿moverán el mundo, o seguirán en el suyo?

 Y permítanme que aproveche una de las canciones del gran Serrat, para dedicársela a estos ‘locos bajitos que se ha vuelto a incorporar’

   

VIEJOS, DEJAD YA DE JODER CON LAS PENSIONES

 A menudo los viejos se nos parecen, 
así nos dan la primera satisfacción; 
esos que se menean con nuestros gestos, 
echando mano a cuanto hay a su alrededor. 

Esos viejos bajitos que se incorporan 
con los ojos abiertos de par en par, 
sin respeto al horario ni a las costumbres 
y a los que, por su bien, quieren  domesticar. 

Viejo, deja ya de joder con las pensiones. 
Viejo, que eso no se dice, 
que eso no se hace, 
que eso no se toca. 


Cargan con nuestros hijos  y nuestros errores, 
nuestros rencores y nuestro porvenir. 
Por eso nos parece que son de goma 
y que les bastan nuestros cuentos para dormir. 

 
Nos empeñamos en dirigir sus vidas 
sin saber el oficio y sin vocación. 
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones 
con la leche templada y en cada sintrón. 

Viejo, deja ya de joder con las pensiones. 
Viejo, que eso no se dice, 
que eso no se hace, 
que eso no se toca. 


Nada ni nadie puede impedir que sufran, 
que las agujas avancen en el reloj, 
que decidan por ellos, que se equivoquen, 
que crezcan y que un día nos digan adiós