Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

8 DE MARZO: CARTA A LAS MADRES QUE NOS OBLIGARON A HACERNOS LA CAMA CADA DÍA.
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08.03.18 - MIGUEL HERNÁNDEZ

Una oportunidad única para disfrutar de Cartagena en agosto           

 

Periodistas, psicólogas, profesoras, educadoras, abogadas, ingenieras, orientadoras…, hoy es un día en el que muchas mujeres están ejerciendo su derecho a exigir igualdad y sobre todo, que la lacra de la violencia se vaya de una puñetera vez y de por vida al rincón de pensar. Pero hoy quiero dedicar este día a las madres que nos obligaron a hacer cada mañana nuestra cama, y sobre todo a aquellas que ni siquiera se pueden permitir el lujo de respirar un 8 de marzo durante dos horas.

 Gracias a las  madres porque  no nos dejaban salir por la mañana corriendo a clase sin hacer la cama,  un millón de gracias porque cuando terminábamos de comer no era solo mi hermana quien quitaba la mesa, gracias por enseñarme a coserme un botón y hacerme un maravilloso huevo frito, gracias por tener cada día la comida preparada, la casa limpia y la ropa lavada sin ninguna prestación económica a cambio.

 Gracias por preocuparos de las notas, de si hacíamos los deberes y  de llevarnos al médico cuando andábamos moqueando, tosiendo y con fiebre.

 Era la época en la que no existían las redes sociales, ni móviles que hacen de todo, incluso llamar por teléfono,  pero había miradas, pellizcos por debajo de la mesa, y sobre todo había demasiada cultura machista y estereotipos contra los que luchar.

 ‘Los estas amariconando’, decían algunos padres a sus mujeres cuando veían a su hijos fregar los platos de la cena. Esta frase no era del siglo XIX, sino de hace cuatro días, y que algunos obispos no dudan en recordárnoslo de vez en cuando.

 Por eso, cuando ahora veo a mis hermanos  planchando, tendiendo ropa o recogiendo el cuarto de baño después de duchar a sus hijos, me siento orgulloso de esas madres que nos enseñaron a que la mujer jamás debería tener un papel secundario y de servilismo en el día a día.

 La vida ha cambiado mucho, pero aún estamos lejos, demasiado lejos del respeto a las personas. Hay todavía mucha gente, demasiada gente, que se cree que el hombre tiene el derecho de controlar a la mujer. Así que ahora nos toca a todos, padres y madres no solo enseñar a hacer cada día las camas antes de salir pitando, sino a que ningún hombre se crea con el derecho divino de controlar a través de las redes sociales a ninguna mujer.

 Y me siento orgulloso ver a mujeres de mi generación llevar las riendas de su vida, de ser independientes, solventes y sobre todo muy competentes, mucho más que la inmensa mayoría de hombres que conozco.

 

Gracias madres.