Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

REVALORIZACIÓN DE LAS PENSIONES: ¿UN PROBLEMA ECONÓMICO O POLÍTICO?
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16.03.18 - MIGUEL HERNÁNDEZ

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De momento, el debate lo va ganando y por goleada, aquellos que dicen que revalorizar las pensiones sería un grave problema económico para las arcas del estado y sobre todo, que ocasionaría un grave déficit público. Un argumento que es esgrimido principalmente por quienes apuestan porque en el sector privado está la solución, y que han hecho suyo, tanto el gobierno de España, como los partidos políticos liberales y conservadores.

La izquierda, una vez más, ha vuelto a perder una oportunidad única para cambiar el foco del escenario, y dirigirlo al plano de la política, ya que la revalorización del principal convenio colectivo público de este país, hay que enfocarlo desde la política, y hacer política es ‘Tomar decisiones’, en otras palabras, decidir en qué se gasta la administración el dinero que recauda.

El Gobierno actual apuesta con toda su legitimidad, por poner el AVE en la puerta de cada pueblo prácticamente, por aumentar el gasto en Defensa, por rescatar autovías y volverlas a poner en manos del gran capital a costa de nuestros impuestos, por cargar en las familias el fracaso de la famosa plataforma  CASTOR en las costas de Castellón y Tarragona, por rescatar a la banca en nombre de que no nos costaría un euro a los españoles,  etc. etc. etc.

Apostó por una amnistía fiscal que nos dejó a todos con cara entre gilipollas e idiotas, lo que ahora se denomina ‘pagafantas’,  y sigue apostando por externalizar los servicios sanitarios y educativos trozo a trozo.

En cambio, no escuché a nadie el otro día en el debate del Congreso hablar de revalorizar las pensiones a costa de multiplicar los recursos contra el fraude fiscal, principalmente el de las grandes compañías, o cambiar el destino de determinadas partidas presupuestarias, al contrario, se pedía un impuesto a la banca que espero no lo pongan, ya que me temo, casi con toda seguridad, que en ese caso, al final terminamos pagando el impuesto los pagafantas, es decir, a los que nos toman por gilipollas e idiotas.