Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

El Tribunal de Cuentas Europeo emite un informe demoledor contra el modelo de gestión público – privado. El Hospital de Alzira vuelve a la gestión pública.
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01.04.18 - MIGUEL HERNÁNDEZ

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“insuficiencias generalizadas”, “gastos ineficaces”, “falta de transparencia”, “retrasos” y “sobrecostes”, entre otras deficiencias. El Tribunal de Cuentas Europeo, al que no se le puede acusar precisamente de seguir intereses de partidos denominados radicales precisamente,  ha emitido un demoledor informe  contra la injerencia privada en el sector público. Esperemos que en la Región de Murcia alguien se lo lea, aunque sea la oposición, principalmente el partido Ciudadanos, firme defensor de políticas liberales.

 La privatización del hospital de Alzira se convirtió en el símbolo del gobierno Aznar. La bandera fue izada por el propio Tribunal Constitucional cuando sentenció que la gestión pública podía darse desde la gestión privada. Fue el punto de inflexión a partir del cual las privatizaciones entraron de lleno en las administraciones públicas.

No era ya cuestión de un color político, en Andalucía se privatizaron servicios, incluso en Cataluña con aquel gobierno tripartido entre socialistas, Esquerra Republicana e Iniciativa Per Catalunya, antes de entrar en su espiral independentista, pusieron muchos servicios públicos en manos de agentes privados,  aunque indudablemente en las comunidades gobernadas por el partido popular, firme defensor sin engaños de la gestión privada de los servicios públicos, se lanzaron a modelos de privatización.

Dicho Tribunal Europeo critica duramente la participación privada en infraestructuras y servicios públicos y recomienda a los países miembros que no promuevan modelos público-privados. En España por ejemplo,  este modelo sirvió para financiar autopistas de peaje que ahora debe rescatar el Estado.

Que la gestión del Hospital de Alzira vuelva al redil de la gestión pública, y encima un Domingo de Resurrección, tiene miga la fecha, es solo un oasis en medio del desierto privatizador, aunque al fin y al cabo un oasis.

El futuro de las privatizaciones de la gestión pública, seguirán produciéndose casi con total seguridad, sobre todo si se cumplen los pronósticos sobre un cambio de gobierno a favor de Albert Rivera. Y es que el líder naranja es un claro defensor, y hay que reconocer que no se esconde, del modelo que por ejemplo está proponiendo el Presidente de Francia, Macrón, el cual ha anunciado el inicio de un desmantelamiento importante del sector público francés, y que ya ha tenido las primeras respuestas en la calle en forma de huelgas.

Así que nadie se lleve a engaño, pues las cartas están sobre la mesa y no están marcadas. De todas formas, el reintegrado Hospital del Alzira al sector público,  se mirará con lupa, y en sus manos está demostrar si una gestión pública eficaz,  eficiente y sobre todo de calidad,  siempre será más rentable para los contribuyentes y la ciudadanía que una gestión privada, donde el beneficio empresarial se antepone a cualquier otra consideración.