Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

Póngame cuarto y mitad de Máster
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05.04.18 - MIGUEL HERNÁNDEZ

    Una oportunidad única para disfrutar de Cartagena en agosto    

 La Bandera de España no debe servir para taparse

El 'Caso Cifuentes’ lejos de escampar, se está convirtiendo en un auténtico culebrón, y conforme se profundiza, aparecen nuevos datos que no solo ponen en entredicho la credibilidad de la propia presidenta madrileña, sino que está dejando en un pésimo lugar a la propia universidad pública.

 Hay muchos intereses, principalmente en las universidades para cortar la hemorragia que el caso Cifuentes está ocasionando a la comunidad universitaria, ya que aunque quiera presentarse como un caso aislado y de favores personales y políticos, la realidad es muy distinta y cruda.

Salir como están saliendo muchos profesores universitarios a rasgarse las vestiduras en público, poniendo el grito en el cielo en una escenificación tan patética como grotesca, es sólo para esconder las vergüenzas de un sistema, el de los Máster, que simplemente se ha convertido en un auténtico negocio para unos pocos.

 La Comunidad Universitaria Pública está ahora mismo viviendo una crisis importante, sobre todo desde la aparición de universidades privadas, ya que éstas, han conseguido poner un espejo frente a ellas.

 Sin entrar a valorar la calidad del sistema de la universidad privada, lo cierto es que tanto las actitudes como las condiciones laborales y económicas del profesorado que ejerce su actividad en la iniciativa privada, está suponiendo un auténtico torpedo en la línea de flotación de las actitudes y condiciones laborales de muchos ‘catedráticos’ de la pública, en donde se hace un uso abusivo de figuras docentes que se encargan de ‘blanquear’ sus obligaciones, con el único objetivo de que les dejen tiempo para otras cosas más importantes, como es el suplemento económico que suponen los Máster dichosos.

 La Universidad Juan Carlos de Madrid no es una excepción, sino la norma general, en la propia Universidad de Murcia hemos tenido ejemplos de funcionamientos irregulares, que incluso han sido denunciados por el ya ex rector Orihuela, pero sobre todo, lo hemos sufrido durante la campaña ‘rectoral’, donde todos hacían votos para solucionar el problema de los profesores asociados o la precariedad laboral existente, pero ninguno era capaz de denunciarlo ante los órganos competentes, ya que como dice la Biblia, ‘Quién esté libre de pecado que tire la primera piedra’.

 Cuando imparto alguna clase de Comunicación, principalmente en aquellos programas formativos donde la Mediación también interviene, siempre les digo a los alumnos que un conflicto debe servir para mejorar la organización, y lo que puede ser un problema, debe convertirse en una herramienta para no solo hacer autocrítica, sino para mejorar los sistemas internos de funcionamiento y de comunicación.

 Estoy convencido que el ‘Caso Cifuentes’, debería convertirse en una oportunidad única para toda la Comunidad Universitaria para hacer un replanteamiento general de sus actividades y funcionamiento, pero sobre todo, para poner orden en muchos de sus departamentos.

 Los Rectores, pero sobre todo los profesionales de la Universidad deberían por una vez demostrar que no solo son inteligentes, sino listos, y no hagan como la clase política, que una vez más está demostrando que anteponer los intereses partidistas a los generales sigue siendo el primer dato a tener en cuenta para tomar una decisión, cuestión que puede ser de listos, pero de poco inteligentes.