Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

EL GOBIERNO NO CREE EN LA TRANSPARENCIA
( 9 Votos )
08.05.18 - MIGUEL HERNÁNDEZ

    Una oportunidad única para disfrutar de Cartagena en agosto    

 Presidente de ICO: Pedro Zalba

Los escasos pasos dados en materia de transparencia son fruto del empeño de un puñado de  maravillosos locos muy cuerdos. Gente empeñada en que las paredes de la administración sean de cristal, un pequeño grupo de personas que quieren saber en qué se gasta su dinero. El mayor problema es que quien tiene la responsabilidad de ser transparente, ni quiere ni tiene voluntad. El Instituto de Crédito Oficial, un organismo público, ha decidido pleitear para saltarse la orden de Transparencia y no dar datos sobre el salario de una parte importante de sus asesores y personal de confianza. El Gobierno de España en vez de descolgar un teléfono y pedirle al alto cargo popular y ex eurodiputado Pedro Zalba (Presidente del ICO) que cumpla el mandato del Consejo de la Transparencia, órgano dependiente del Ministerio de Hacienda, prefiere una vez más, no solo ponerse de perfil, sino permitir que con el dinero de los contribuyentes se pague un proceso judicial que lo único que pretende es, no luchar contra su vulneración de la intimidad, sino ocultar en que se gasta el dinero que no es suyo sino de los españoles y españolas de a pie.

 

La decisión del ICO, es una mala noticia para aquellos que siguen luchando contra el oscurantismo en las administraciones públicas en general, pero para la sociedad en particular.

Hoy sin duda es una piedra más en el camino de los Pepe Molina y compañía. Pero se equivocan quien piense que esta nueva trampa jurídica desinflará los ánimos de esta gente, al contrario, deberían saber que lo único que consiguen en ratificarles en sus argumentos, el único problema que hay es que el ejército de personas que están dispuestas a jugársela no tiene mucho banquillo, no por falta de gente, sino porque el legislador se encarga de recordar a cada instante que quien tenga el valor de enarbolar la bandera de la transparencia, pasa a formar parte del ejército enemigo.

Ya va siendo hora de que hablemos del problema de fondo, que llamemos las cosas por su nombre. no solo no hay voluntad política de que la transparencia forme parte de la cultura política, sino que se creen con el derecho a decidir qué es público y qué no. Muchos políticos se toman las instituciones como si fueran suyas, para ellos es su empresa y por lo tanto hacen lo que les da la gana, y cuando aparece alguna 'mosca cojonera', no dudarán en intentar cortarle las alas, aburrirlo, humillarlo y no dudarán en poner en marcha toda la vasta maquinaria institucional para acabar con él.

Va siendo hora de denunciar que no habrá gobierno abierto, ni transparencia y ni mucho menos una participación real, mientras el legislador no proteja al denunciante a capa y espada, que lo cuide como 'una especie a extinguir', y no ocurra como hasta ahora, que se pone precio a su cabeza cuando no a su corazón.

Así que sirva este artículo desde este pequeño altavoz para rendir homenaje a todas y todos aquellos empleados públicos que se han jugado hasta su puesto de trabajo diciendo NO, denunciando irregularidades, y arriesgándose a terminar defenestrado en un rincón por los siglos de los siglos. Amen.