Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

Cerca de 700 trabajadores y trabajadoras de Cofrusa tendrán que reinventarse
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23.05.18 - MIGUEL HERNÁNDEZ

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Unos 70 fijos, en torno a 400 fijos discontinuos, y unos 200 eventuales que actualmente dependen en gran medida de la empresa Cofrusa comienzan a sentir el principio del fin de una empresa que llegó a tener en plantilla más de mil trabajadores.

Las demandas han comenzado a presentarse, al mismo tiempo que el desánimo entre los trabajadores comienza a hacer mella en muchos de ellos. La viabilidad de la empresa es prácticamente nula, y como dicen algunos de sus veteranos trabajadores, de 0 a 10, la posibilidad de renacer está en un 1 o en un 2 porque la esperanza es lo último que se pierde.

El declive de una empresa que lleva décadas siendo uno de los principales motores de la comarca del Río Mula, se suma al cierre que hace años se produjo en Halcón Food’s, (Campos del Rio) y que es una más en la desastrosa trayectoria que en las comarcas del Rio Mula y Noroeste ha llevado la industria agrícola, pero esta vez, el golpe a los intereses de los trabajadores en Mula  será quizás demasiado duro.

La viabilidad de la empresa, endeudada más allá de lo racional, conllevará efectos muy negativos para cientos de trabajadores que me temo se verán abocados al Fondo de Garantía Salarial como salvavidas para poder tirar los próximos meses.

Pero el mayor problema se verá el día que comiencen a agotarse las prestaciones y los subsidios, será entonces cuando vendrán los verdaderos problemas para aquellos trabajadores y trabajadoras que se encuentren en edades comprendidas entre los 40 y los 60, se vean desprovistos de futuro, de esperanza, desnudos y abrazados a mil dudas y alguna deuda que otra.

Por eso, sería bueno que las autoridades locales y sobre todo regionales, se preparen para llevar a cabo un proyecto de formación continua y profundo, con el fin de buscar salidas profesionales a cientos de personas que lo van a necesitar.

Si los servicios públicos de empleo son clave para la reinserción laboral, ahora tienen una gran oportunidad para poner en marcha toda su maquinaria para que mucha gente no caiga en el olvido ni en la desesperanza.

Por eso, invertir en orientadores, formadores y preparadores, debería ser el principal objetivo de esta comarca, y no seguir subsistiendo a base de cargas excesivas de trabajo, con empleo precario, temporal y residual.

Esperemos que algunos no decidan bajarse al ruedo dentro de dos años, entonces lo normal es que a uno lo pille el toro, y entonces será tarde.