Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

TRANSPARENCIA: LA HERMANA BASTARDA QUE NADIE QUIERE. ¿EL GOBIERNO REGIONAL QUIERE MONTAR OTRO CHIRINGUITO?
( 21 Votos )
03.07.18 - MIGUEL HERNÁNDEZ

  Javier Celdrán.    

 

Lo llaman el INFO (Instituto de Fomento) del Medio Ambiente, pero en realidad se trata de otra estructura al margen de la administración pública que les permita hacer y deshacer a la hora de contratar a gente y eliminar la independencia e imparcialidad funcionarial.

Si el INFO, un invento del PSOE hace ahora 30 años sirvió para convertirse, entre otras cosas,  en una auténtica oficina de colocación, y que los sucesivos gobiernos de Valcárcel supieron explotar hasta la extenuación, el gobierno regional montó después otros modelos que solo han conllevado sistemas de contratación tan oscuros como arbitrarios, y donde la transparencia ha brillado por su ausencia.

GISCARMSA, Instituto de Turismo y el de Cultura son tres ejemplos de que no importa el servicio público como tal,  sino aprovecharlo para intereses personales y partidistas.

Todos estos ‘chiringuitos’ tienen un denominador común: La falta de transparencia, y es que si hay algo que caracteriza a este gobierno es la angustia y el cabreo que les produce tener que dar explicaciones.

La Gestora de Infraestructuras Sanitarias, generó que muchos trabajadores que no superaron ningún proceso selectivo, terminaran formando parte del Servicio Murciano de Salud, en el Instituto de Turismo, un organismo público, incluso se utilizan las empresas de trabajo temporal (ETT) para contratar a gente, incluso el Instituto de Cultura ha servido y sirve para pagar favores contratando a gente sin pasar ningún proceso de oferta de empleo público.

Ahora, en nombre de la gestión privada, el  Grupo Parlamentario Popular  ha registrado en la Asamblea Regional la Proposición de Ley de Creación de la Agencia Regional de Clima y Medio Ambiente (ARCA), y que tiene por objetivo eliminar cualquier traba administrativa pública en la lucha a favor de la conservación.

Una de las mayores garantías que tiene la sociedad para luchar contra la arbitrariedad, la parcialidad y la dependencia, es la garantía de un servicio público independiente e imparcial, y eso lo encarnamos los empleados públicos.

Y la mejor manera que tiene  de luchar contra esta lacra el gobierno regional es hacer suyo el dicho popular: ‘Muerto el perro se acabó la rabia’.

Que en dicho proyecto solo formen parte los empresarios y dejen fuera a los grupos ecologistas, es solo la punta del iceberg de lo realmente importante, y que sirve de cortina de humo para no entrar en el fondo de la cuestión.

Eliminar la figura del empleado público es el fin que justifica el medio.

De esta forma se evitan, por ejemplo, los casos de ceses de jefes de servicio que no son sumisos al poder, o tener que presionar a un interino para emitir informes favorables a intereses particulares.

Si la Asamblea Regional consiente y lo permite, todos los ojos  están puestos en Ciudadanos y su apuesta por liberalizar y privatizar la administración, y que en eso comparte con los Populares su visión de servicio público, estaremos ante un nuevo torpedo en la línea de flotación del servicio público como garante de la independencia y la imparcialidad, pero sobre todo, estaría apostando el poder legislativo porque la Transparencia siga siendo la hermana bastarda que nadie quiere.

El PP no engaña a nadie en este aspecto. De hecho tanto a Valcárcel como a PAS y ahora FER defienden en nombre de la libertad, que los centros concertados de educación vayan ganando peso en la educación pública, lo que nadie dice es que estos centros no tienen que dar explicaciones como las dan los centros públicos del dinero que reciben. Es la mejor manera de que la transparencia siga viviendo en el patio trasero de la administración.

La creación de ARCA sería un nuevo  ejemplo, y un duro golpe,  de qué tipo de empleados públicos quieren algunos  partidos políticos para gestionar la vida de la sociedad. Esperemos que esta vez alguien se rebele, aunque sean los sindicatos y los partidos políticos.

NOTA: Sería todo un detalle que el CES no solo dijera algo, sino que por una vez y sin que sirviera de precedente, se tuviera en cuenta su opinión.