Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

¿QUÉ MÁS TIENE QUE PASAR PARA CAMBIAR LOS SISTEMAS DE ACCESO A LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA?
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20.07.18 - MIGUEL HERNÁNDEZ

  Opositores examinándose en una de las aulas de la UPCT, en Cartagena. / pablo sánchez / agm    

 

Estamos en pleno siglo XXI, en cambio las administraciones públicas siguen con las mismas reglas de mediados del siglo XX para acceder a la condición de empleado o empleada público. Los problemas  de Educación (oposiciones de secundaria), SMS y Administración y Servicios surgidos en estas últimas semanas no es algo coyuntural y temporal, sino que se irá agravando con el paso del tiempo, y las injusticias y la indignación seguirá creciendo OPE a OPE, examen a examen.

Las administraciones públicas se han llenado en las últimas décadas de trabajadores temporales (interinos, eventuales, sustitución, refuerzos, etc.), gente que conoce perfectamente su trabajo y los entresijos administrativos, personas que durante años, no han podido acceder a la condición de fijo por el empeño político de establecer una Tasa de Reposición (cubrir las bajas, jubilaciones, etc.) marginal y casi nula, lo que ha provocado que muchos de ellos y ellas, lleven por encima de diez años desarrollando su labor profesional correctamente.

Ante este problema, lo único que se le ocurre a la administración, en este caso regional, es poner en marcha procesos de consolidación o de ofertas que parecen numerosas, pero que no lo son, en comparación con el número de temporales que hay, con baremos y procedimientos de hace casi cincuenta o sesenta años.

Así que por un lado nos encontramos con los opositores mejores preparados de las últimas décadas, las academias se han especializado y prácticamente llevan a sus alumnos al día de la oposición con un alto grado de preparación, y por otro, tenemos a la administración que durante años y años paga mensualmente a los temporales por su trabajo, luego los examina para hacer lo mismo y les dice que NO SON APTOS, y al día siguiente, los vuelve a contratar para seguir haciendo lo que hacían, y que según los tribunales no están capacitados ni si quiera para superar el cinco.

HAY SOLUCIONES, PERO NO HAY VOLUNTAD

Lo primero que habría que establecer es un sistema de ofertas de empleo anual y permanente, para que el problema de la alta temporalidad no vuelva a colapsar el mismo sistema, de esta forma, los opositores saben perfectamente el calendario de los distintos procesos.

Por otro lado, nos debemos acostumbrar a que el nivel de los opositores ha mejorado ostensiblemente, por lo que la maldita manía de suspender a los opositores por sistema, y a veces por comodidad de los tribunales, debe desaparecer, no pasa nada, al contrario, es para sentirse orgulloso de ellos, si la inmensa mayoría de los opositores supera el proceso de oposición, y que sea la fase de concurso quien decida la clasificación final.

Transparencia. Qué miles de opositores no puedan ver su examen, comprobar y conocer al detalle los procesos de puntuaciones, es uno de los principales motivos que genera no solo desconfianza, sino indignación. La Transparencia debe convertirse en el primer beneficiado del nuevo sistema de acceso a la función pública.

Creación de Institutos de Función Pública que se encarguen de gestionar, realizar y custodiar y llevar a cabo los procesos de selección. Apostar por privatizarlos es apostar por la incoherencia, la incompetencia, la arbitrariedad y el desprecio a los propios trabajadores públicos fijos.

Eliminar las privatizaciones. Uno de los mayores ‘coladeros’ que están surgiendo en las administraciones públicas es la privatización y externalización de servicios. Estos procesos suelen terminar en los juzgados, y en muchos casos, con el visto bueno de sindicatos y administraciones, provocan que terminen entrando en la función pública por la puerta de atrás, creando frustración y enfado en aquellos opositores que no tienen la suerte de estar en el momento adecuado y a la hora fijada. Y curiosamente cuando uno rasca en estos procesos, las sorpresas de familiares y amigos es mayúscula.

Otro de los sistemas de acceso que habría que eliminar, y que en la Comunidad Autónoma nos hemos hecho especialistas, es la creación de institutos para gestionar determinados servicios públicos, Turismo y Cultura son ahora mismo más una agencia de colocación que otra cosa, y encima se quieren  aumentar la familia con la creación de una Agencia de Medio Ambiente. En otras palabras, crear administraciones públicas a medida de determinados intereses.

Algunos llevamos años denunciando y exigiendo que la administración pública debe cambiar no solo urgentemente sino necesariamente, que las bolsas de trabajo es hora de reinventarlas, y que si no actuamos de manera eficaz, las injusticias y la parcialidad irá ganando terreno y despachos.

Si yo fuera el presidente, o peor aún, un asesor del presidente, tomaría a un puñado de funcionarios y funcionarias de reconocida competencia, y les daría tres o seis meses para que elaboraran una propuesta de acceso a las administraciones públicas, seguro que todos ganaríamos, no solo los opositores, sino la propia institución, esa a la que muchos políticos la tratan como si fuera de su propiedad, prostituyéndola y manejándola a su antojo.