Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

DIARIO DEL CAMINO DE LA VERA CRUZ (Miércoles - Murcia / Mula)
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14.11.16 - MIGUEL HERNÁNDEZ
Una oportunidad única para disfrutar de Cartagena en agosto 

Castillo de Mula

Murcia - Mula (Miércoles)


Son las seis de la mañana, cuando llego al punto de encuentro con mis compañeros de viaje en la Plaza Belluga, ya están allí dos de ellos junto a la réplica de la cruz que descansa cada día en la puerta de entrada del Palacio Episcopal y que indica el inicio del Camino.

Apenas cinco minutos después, llegan los dos que faltaban, hoy tenemos previsto llegar a mediodía a la ciudad de Mula. Hay ilusión por hacer el Camino y conocer todas las alternativas que nos ofrecen las ciudades por las que vamos a pasar. Es miércoles, queremos llegar a Caravaca el viernes por la tarde, para así coincidir con el otro grupo de amigos que hará el Camino recién inaugurado desde Cieza hasta la capital del noroeste murciano.

Ellos saldrán un poco más tarde, su Camino se lo han tomado como una mezcla de peregrinaje y aventura. Primero llegarán hasta la Cueva del Puerto, donde tienen acordada la hora de entrada a las 9:30 horas, la visita les dura aproximadamente una hora, así que a las once de la mañana tienen calculado acercarse al Cañón de Almadenes a disfrutar de su Centro de Interpretación y hacer la famosa ruta que desfila junto al río segura y que atrae cada año a miles de familias para disfrutar de este entorno privilegiado, hay que reconocer que el esfuerzo realizado por las administraciones públicas en este entorno ha merecido la pena, pues desde entonces, no sólo se ha recuperado la inversión realizada, sino que ha dinamizado el tejido económico y social de esa zona de manera sorprendente.

Desayunarán allí para después llegar hasta Calasparra a comer, y así tener toda la tarde para conocer su espectacular infraestructura de la Escuela de Aguas Bravas que se ha convertido en un referente de este deporte en la mitad sur del país.

Nosotros no perdemos el tiempo, pues queremos llegar antes de mediodía a Mula, unos 32 kilómetros, entre seis y siete horas andando. Algunos habían planteado hacer una primera parada en Albudeite, que no era mala idea, pero no todos tenían cuatro días libres, así que había que ajustarlo a tres, y eso nos obliga a hacer un primer día duro, por cierto, la historia de esta pequeña localidad es tan curiosa e intrigante como sorprendente, y por desgracia desconocida en la Región, una lástima, pero en esta comunidad autónoma siempre hemos tenido cierta tendencia a perder la memoria.

Aunque con tendencia cuesta arriba, apenas se nota el desnivel, por lo que en apenas una hora y cuarto ya habíamos llegado a la Contraparada, una auténtico lujo hacer un pequeño descanso aquí, una gran arboleda y mesas para tomar un respiro nos recibe mientras el agua se desliza por esta espectacular obra hidráulica. Ha sido un acierto por parte de los que diseñaron el ‘Camino’ pasar por la Rueda de la Ñora, a esa hora de la mañana escuchar el agua elevarse con este invento es un auténtico lujo, en apenas cinco minutos llegamos a la conocida Fábrica de la Pólvora, otro gran acierto poder atravesar este jardín de árboles centenarios que cuando nos despide nos deja a las faldas de la Contraparada.

Apenas cinco minutos de descanso e iniciamos de nuevo la andadura, Mula nos espera, y a las seis de la tarde tenemos cita para visitar la Santa Espina, menos mal que es junio y anochece tarde, pues a las siete subiremos al Castillo de Mula, hoy ya propiedad municipal y que ofrece un paisaje único de esta Comarca.

Mientras seguimos caminando, recordamos lo que costó al pueblo de Mula recuperar su Castillo.

- ‘Qué cojones les echaron los de la plataforma’ dice Angel recordando lo que movilizaron.

- Ha llovido ya desde aquel primer ‘Asalto’ que se produjo en octubre de 2015, hace ya ocho años, le responde Antonio,

Incluso a uno de nosotros se le ponen los ojos vidriosos cuando recuerda el ‘Abrazo’ que le dimos todos los que hoy hacemos el ‘Camino de la Vera Cruz’, en abril de 2016, a mi hijo Alberto recuerdo que se le soltaron las narices, y unas pocas gotas de sangre se derramaron por la ladera del Castillo.

Sin darnos cuenta y recordando el pasado, avistamos Alguazas a lo lejos, cuando Toni, nos lleva al pasado de una bofetada cuando saca el día de la primavera de 2017 cuando todos los que estamos aquí y los que hacen el Camino de Cieza, nos unimos a la ya famosa y conocida como ‘Marcha Azul’ que cerca de mil personas hicimos desde Mula hasta la capital murciana para que el gobierno pusiera en marcha la expropiación.

- Sí no llega a ser por ellos muchas de las cosas que hoy tenemos no las tendríamos, nos enseñaron a luchar por lo nuestro, dice Santiago.

- Aún recuerdo a los tamboristas en la Gran Vía de Murcia recibiendo a la Marea Azul, cada vez que paso por esta calle sigo escuchando los tambores, dice Tony.

- Fue como un despertador que nos abrió los ojos a muchos, acordaros como después los de Cehegín se movilizaron por recuperar de una puñetera vez la ‘Ciudad de Begastri’, dice Jesús, mulero hasta reventar y que aún recuerdo verle subir al Castillo en octubre de 2015 con su rodilla recién operada.


Tras más de dos horas de camino recordando nuestra propia historia, ‘se nota que nos vamos haciendo mayores’, dice Antonio, dejamos atrás Alguazas y sus fábricas de manipulados de alimentos, para enfilar a Campos del Río. Nuestra intención es llegar antes de las once a Albudeite, aunque tendremos que acelerar un poco, de momento todo va bien, la preparación de momento está mereciendo la pena, nadie está cansado y las piernas, pero sobre todo los pies siguen sin dar señales de peligro.

- Vaya un cambio que ha dado Mula en los últimos años, les digo, al final se han convertido en un referente turístico de primer orden. Su Ruta de la Ribera de los Molinos, Fuente Caputa, el Yacimiento Romano de Villaricos por el que tanto luchó José Antonio su arqueólogo, y su gastronomía con sus particulares dulces del Convento de la Encarnación, con su apuesta espectacular con el ‘Territorio Espuña’, hoy en día convertido en referente del turismo de aventura, y por su puesto con su Ruta de los Museos y del Tiempo.

- Mira que todavía no conozco la Noche de los Tambores de Mula, dice Angel

El resto nos miramos sorprendidos, una avalancha de reproches entre risas y recuerdos cae sobre él, no paramos hasta que se compromete a estar el próximo Martes Santo por la noche a las 12 en la plaza del ayuntamiento.


- Es un pecado no conocer la noche de los tambores, le reprocha Antonio

- Bueno, ya está bien, el año que viene os contaré.

Seguimos andando, Campos queda a la vista, ya falta menos para llegar a Mula.

Son las once y media, y llevamos al final un buen promedio, a este ritmo llegaremos sobre la una del mediodía, cinco horas y media andando sin parar.

- ¿Sin parar?, dice Jesús, llevamos ya media hora desayunando.

- ¿Desayunando?, dice Ángel, ¿llamas tú desayunar a un plato de magra, tortilla, aceitunas partidas, tomate y dos litros de cerveza?.

Con el estómago cargado y las piernas un poco pesadas ya, reiniciamos el ‘Camino’.

- Venga, que tenemos que quemar esto, que en Casa de Cristo nos esperan con la carne a la brasa, les digo animando el último tramo del día.

- Y la oreja, no olvides la oreja Miguel, me recuerda Jesús.

La primera vez que probé oreja allí recuerdo que fue una noche en la que Antonio Gutiérrez, ex secretario general de CC.OO. y entonces diputado nacional, presentó a Diego Cervantes en este restaurante como candidato a la Alcaldía de Mula, joder como pasa el tiempo, hace ya de eso más de veinte años y parece que fue ayer.

Ya de un tirón llegamos a quizás una de las ciudades más bonitas de todo el arco mediterráneo, aunque reconocemos que pasar por los recién restaurados Baños de Mula y no haber parado es un grave error que no nos lo perdonaremos, aunque prometemos ir la próxima semana, sabemos que será difícil que se nos ofrezca una oportunidad así, por lo que se nos queda un cierto sabor agridulce cuando dejamos atrás los Baños.

Llamamos por teléfono a nuestros amigos, los ‘caras’ van sin prisa, la visita a la Cueva del Puerto y al Cañón les ha llevado más tiempo del que creían, incluso se han subido en la plataforma que cruza el río segura, lo que no les ha dado tiempo, ha sido a visitar las pinturas rupestres, estaba a tope, así que han decidido retrasar el arroz Bomba que habían encargado a las tres y media, dicen que la senda del Cañón un ‘pasada’.


Jesús nos reservó en el patio interior de Casa de Cristo, una gozada, 27º grados, los litros de cerveza son los primeros en llegar, las mochilas se amontonan detrás nuestra, da igual, el primer brindis es por nosotros, ya estamos en Mula, esta tarde ya habrá tiempo de hablar de esta ciudad, así que nos ponemos manos a la obra. Fue un acierto que Jesús cogiera la llave de la casa rural que hemos alquilado el día anterior, lo que nos permite hacer una comida relajada, hasta las seis no subiremos hasta el Real Monasterio de la Encarnación para ver la Santa Espina.

Han pasado ya varios meses desde que hicimos aquél ‘Camino’, y cada vez que nos vemos, recordamos esa tarde, la subida al Castillo, ver anochecer desde sus muros fue uno de esos momentos que se le quedan a uno en la retina y escondido en la memoria, y la cena en el Casino de Mula, donde José Miguel lleva ya más casi una década deleitando a cientos de comensales con su cocina. Será difícil olvidar este día.

Mañana nos toca llegar a Bullas.