Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

Ánimo Rodolfo
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13.02.17 - MIGUEL HERNÁNDEZ
Una oportunidad única para disfrutar de Cartagena en agosto 

 

No voy a valorar la sentencia del caso de las tarjetas black, no por respeto, ya que el poder judicial hace tiempo que dejé de respetarlo, y por si faltaba poco, en la Región de Murcia, un rincón en el sureste español que ahora está de moda, si había alguien que podría confiar en la justicia, imagino que ahora se habrá dado cuenta de cómo un poder puede estar bajo la sombra de la sospecha permanente, y es que no fiarse ni de la justicia es el peor mal que puede tener una sociedad democrática.

Pero ahora que el ex líder sindical de CC.OO., Rodolfo Benito, entre otros 65 condenados por el uso de las tarjetas black, ahora que muchos ex compañeros le han dado la espalda definitivamente, y que imagino estará al borde del abismo, quiero enviarle un abrazo, pues mi historia con él, en pleno apogeo de las tarjetas, no se corresponde con lo que yo he vivido en primera persona.

Y lo digo desde la legitimidad que me da no haber comido nunca en ningún restaurante de lujo con él, ni tan siquiera esa factura que apareció el 1 de mayo en la plaza de las flores estuve, pues siempre al terminar la manifestación, me iba con mi familia, ni he ido a hoteles ni balnearios, pero sí he dormido en su casa, he asistido a mil reuniones, y hemos venido a Murcia desde Madrid más de una vez a afianzar un proyecto en el que hubo un momento, mucha gente confió.

Tampoco voy a poner la mano en el fuego por nadie, pero sí que necesito aprovechar este espacio para expresar y que la gente sepa, que durante años, en los que estuve muy vinculado al proyecto que el encabezaba, nunca hubo el más mínimo derroche económico, al contrario, la austeridad formaba parte de su forma de ser.

Aún recuerdo un día en su casa de la playa verle llegar con una furgoneta que se alquiló para traerse él mismo unos muebles desde Madrid, o cuando ha comido en mi casa o yo en la suya, nunca se hacía ostentación de nada, y si tenía que quedarse a dormir, no tiraba de tarjeta, se quedaba en casa de cualquier compañero.

Eso sí, reconozco que he podido asistir a muchísimas reuniones, a través de la Fundación Sindical de Estudios (qué gran trabajo) o de la Fundación 1º de Mayo,  donde aparecía un Magistrado del Tribunal Supremo, un fiscal, un Juez y catedráticos de universidad para explicarnos aspectos jurídicos laborales. He viajado a cursos, seminarios y conferencias por España donde después de escuchar a esta gente, el grueso de los invitados nos íbamos a comer al primer restaurante que encontrábamos, y nunca venía Rodolfo, estoy convencido que todas estas facturas que aparecen, corresponderán a las invitaciones que haría a estos ponentes, pues es lógico y normal que si un magistrado o un catedrático te hace el favor de dar una ponencia gratis, no es cuestión de invitarles a una cerveza en el bar de la esquina.

No tengo ni idea si usó la tarjeta siempre para temas relacionados con Cajamadrid, y menos si era la caja la que en cierta forma les puso este caramelo en la boca para tenerlos contentos con medias verdades fiscales, de lo que si estoy seguro y orgulloso es de haber compartido con él un proyecto, y que nunca se utilizó la famosa tarjeta black en nombre de la chulería, la prepotencia y la ostentación, y que siempre acompañó a todas estas reuniones la austeridad, el compromiso y a la hora de pagar, bien pagaba el menú quien convocaba, una norma en el sindicato CC.OO., o si era externa, pagábamos a escote.

Por todo esto, ahora que muchos escupen cuando escuchan su nombre, y otros tragan saliva, yo quiero reivindicar la labora de un puñado de gente comprometida con un proyecto sindical, que al final se ha visto truncado por el destino.

Gracias a todos aquellos que compartieron más intensamente este proyecto en aquellos momentos y que me hicieron más sabio y mejor persona.

Rodolfo, Paloma, Lola, Angel, Antonio, Santiago, Juan, María, Jesús, Pedro, y tantos otros.

PD.: Y un saludo afectuoso a su mujer y sus dos hijas por como me trataron siempre, que siempre me demostraron ser buena gente.