Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

COLEGIO VIRGEN DE GUADALUPE: Antes de que sea demasiado tarde
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03.03.18 - MIGUEL HERNÁNDEZ

Una oportunidad única para disfrutar de Cartagena en agosto           

 

¿Qué hubiera pasado si la niña que se cayó el otro día y se rompió dos dientes, en vez de caerse de boca se hubiera dado un golpe en la nuca?.  Nadie quiere imaginarlo, pues solo  pensarlo a más de uno se le hace un nudo en el estómago, pero mirar para otro lado o el silencio no es la solución.

Más allá de las responsabilidades, lógicas por cierto,  que tenga el colegio o la consejería, y que imagino habrá un seguro de responsabilidad que se haga cargo de los costes que se pueden ocasionar por negligencia del propio centro, porque nadie duda de que el escalón que hay en pleno patio no pasaría el más mínimo control de seguridad, al igual que la biblioteca, y por lo tanto, solo es achacable el accidente a un grave fallo en la ejecución de la obra y a la recepción de la misma, lo importante, lo urgente, lo prioritario es evitar en la medida de lo posible que pudiera darse una desgracia aún mayor, como reconoce sin ir más lejos, la propia Ley de Prevención de Riesgos.

Sería bueno que la dirección del centro o la consejería tomara medidas, aunque sean de carácter provisional, para evitar otra situación análoga o peor, señalizando, o como los técnicos consideren oportuno,  mientras se actúa para su solución definitiva.

Las madres y padres de este centro han demostrado más de una vez que no se van a quedar quietos ni quietas ante una situación de peligro, por eso, sería de inteligentes actuar antes de encontrarse la consejería con recogidas de firmas o plantes en la entrada por parte de los afectados. Estoy seguro que no se perdonaría nadie que por incompetencia o negligencia, o simplemente por dejadez, que se produjera una desgracia que lamentar.

Y estoy convencido, o por lo menos quiero creerlo así, que después de los dientes rotos, tobillos torcidos y algún percance más, que se actuará de forma diligente y no se fiará todo a la buena suerte. Lo mejor en estos casos es descolgar el teléfono, y al igual que ocurrió en la famosa película del Apolo XIII, alguien diga: ‘CONSEJERÍA, TENEMOS UN PROBLEMA’.