Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

'Aquí falla todo el mundo'
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16.11.12 - MIGUEL HERNÁNDEZ
Una oportunidad única para disfrutar de Cartagena en agosto

Pie de foto:: FuenteLázaro Molina (Doctor en Biología)

Lázaro Molina Delgado, es Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad de Granada (1999). Ha trabajado durante 12 años en centros de investigación europeos de gran prestigio: Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS)-Francia, Eidgenössische Technische Hochschule Zürich (ETH)-Suiza. en el Max Planck Institut-Alemania y en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)-España. Actualmente tiene un contrato de un año como doctor en la Universidad de Huelva. Ha publicado en revistas internacionales como Nature, Plant Cell, Current Opininion of Biotechnology, etc.


¿Un país es rico por que investiga, o investiga por que es rico?

Sin duda, un país rico podrá hacer más y mejor investigación siempre y cuando invierta parte de esa riqueza en ciencia. Los resultados de esta investigación incidirán directamente en su producto interior bruto. Es un círculo cerrado, los países punteros en investigación suelen ser los más ricos, pero un país debe investigar en la medida de sus capacidades. En el caso concreto de España, somos un país relativamente rico pero nuestra inversión en ciencia se acerca a la de los países menos desarrollados. A pesar de eso, y mucha gente no lo sabe, hay grupos punteros en sus áreas. Todos los días podemos ver en los telediarios o en la prensa que un grupo español ha descubierto tal o cual cosa. Desgraciadamente, también hemos visto recientemente como centros de investigación reputados han tenido que cerrar, y cada día son más los científicos que deben abandonar sus trabajos por falta de recursos, lo que sin duda es una gran pérdida.

Nosotros formamos investigadores y Alemania, Francia y el norte de Europa los contrata ¿Dónde nos lleva esta política?

El gran problema que tenemos en España es la percepción generalizada de gran parte de la sociedad del mundo científico como algo lejano, superfluo, sin una rentabilidad inmediata, craso error. Las cortas miras de la clase dirigente preocupada solamente de políticas electoralistas, de potenciar campos económicos que generen dinero fácil y rápido, si es que las tienen, nos ha llevado a esta situación. La mayoría de los objetos que utilizamos diariamente derivan del trabajo de años y años por parte de grupos de científicos. La gente piensa que un material plástico, una televisión, un teléfono móvil, un medicamento, un fertilizante, etc… surgen de la nada. Cada nuevo descubrimiento queda registrado como patente y el resultado de la utilización de los productos patentados aportan riqueza para el país. Si nos preocupamos de formar a gente capaz de generar riqueza, cuya formación no es precisamente barata y, en el momento en que están preparados para ello, les obligamos a emigrar, es regalar la gallina de los huevos de oro a países que sólo tienen que aprovechar las capacidades de estos científicos sin gastarse un euro en su formación. Resumiendo, para estos países receptores de nuestros científicos es UN GRAN REGALO y para nosotros, país en grave crisis, es TIRAR NUESTROS ESFUERZOS Y DINERO A LA BASURA.

Mientras el norte de África y España cultiva los alimentos, las patentes siguen llegando de otros países ¿Así nos luce el pelo?

Imaginen la paradoja, un descubrimiento de unas semillas o un fertilizante maravillosos en centros de investigación en Holanda o en EEUU, países punteros en investigación agrícola, por un científico español. España pierde por duplicado; ha financiado la formación de este científico y paga los sobrecostes derivados de la obtención de estos productos. Curiosamente, España país exportador de productos agrícolas deriva una mínima parte de dinero a las investigaciones agrícolas, con lo que tenemos que importar tecnología agrícola que encarece nuestra agricultura.

¿La Comunidad Científica está clamando en el desierto?

Como he comentado anteriormente, somos grandes incomprendidos, mejor dicho grandes desconocidos. Tradicionalmente, hemos considerado a España erróneamente como con poca tradición investigadora. Esto ha derivado a la visualización de este sector como de mínima importancia en nuestra economía. Las políticas de pocos recursos destinados a ciencia han hecho que muchos de los grandes cerebros españoles trabajasen tradicionalmente fuera de nuestro país. Durante los años de bonanza económica parecía que se iba a solucionar esta situación; hubo intentos serios para que gente de gran reputación científica se estableciera en España, aumentó el dinero destinado a investigación. Pero fue un espejismo; llegaron la crisis y los recortes en lo que se considera superfluo, la ciencia. Queremos una oportunidad de aprovechar nuestros conocimientos para la mejora de la situación económica de nuestro país, pero…


¿Cómo están los salarios en el mundo científico?

Creo que este aspecto es muy complejo. Por una parte están los que poseen una plaza estable, científicos del CSIC y profesores de universidad, que han sufrido los mismos recortes que cualquier otro funcionario. Su salario es digno, aunque normalmente por debajo de la media europea. El mayor problema no está ahí, sino en el personal no funcionario de los equipos de investigación. Debo de aclarar que en la carrera científica hay varios pasos.

Quien quiera ser investigador, una vez acabados los estudios en la universidad, debe realizar una tesis doctoral. Esta tesis doctoral está financiada generalmente por becas, si por la crisis no se dan estas becas… no se podrá iniciar la formación de este personal.

Una vez leída la tesis, se obtiene el grado de doctor, esta persona normalmente se incluye en una línea de investigación, cuyo trabajo está bajo la tutela de un supervisor, que a veces incluye la dirección del trabajo de becarios. Estas personas deben ser, al menos, las manos de los jefes de grupo de investigación y reciben sus salarios de la dotación económica de proyectos de investigación, u otro tipo de financiación. Si se recortan las dotaciones de los proyectos de investigación… el científico pierde sus manos.

El siguiente paso es conseguir una plaza estable en las universidades o en el CSIC, a partir de ese momento puedes dirigir un equipo de investigación. El problema con las políticas de recortes es el reducido o nulo número de plazas convocadas. El personal doctor, que no consigue estabilizar su situación, con experiencia, conocimientos, y capacidad suficientes para desarrollar una capacidad investigadora de gran valía, debido a los recortes y la falta de recursos en los grupos de investigación, es despedido. En el mejor de los casos, sus jefes o los organismos para los que trabaja deciden mantener los puestos de trabajo, rebajando salarios, ajustándolos al presupuesto de que disponen, a niveles por debajo del nivel de mil eurista, como es mi caso. Si en un país donde se considera la ciencia como es debido te ofrecen al menos el doble de tu salario en España, USTED QUE HARÍA?

 


La inversión privada en España en el mundo científico está muy por debajo de la media europea ¿Falla el empresariado, la universidad o la administración? La distancia entre la Universidad y el mundo empresarial sigue siendo demasiado grande, y por lo tanto, las relaciones son residuales y coyunturales ¿Qué habría que hacer?.

Aquí falla todo el mundo. Una empresa que quiera prosperar necesita de un departamento de investigación y desarrollo, para conseguir productos mejores, novedosos y que se ajusten a las cambiantes necesidades del mercado. Son pocas las empresas españolas, generalmente las de mayor tamaño, que pueden costearse estos departamentos. Las más pequeñas, con afán de innovación, deberían apoyarse en el CSIC y en las universidades para suplir estas carencias. Esto supondría beneficio tanto para la empresa como para la financiación de grupos de investigación. Compaginar los intereses entre empresa-investigador no es fácil. Hay poca cultura de colaboración y poco interés por la innovación en las empresas, afortunadamente esta tendencia va cambiando con el proceso de internacionalización. En España, las empresas que acuden a un centro de investigación son una minoría y acuden por un interés puntual, sin querer desarrollar una línea de investigación continuada. Estos intereses concretos están alejados de los intereses del grupo científico, que se adaptan a las prioridades establecidas por la administración con financiaciones más continuadas. Esto hace que exista un desconocimiento por parte de los científicos de las necesidades reales del mundo empresarial. Las administraciones españolas deberían jugar un papel crucial en todo esto, facilitando el diálogo entre representantes empresariales y científicos con el fin de precisar cuáles son sus necesidades, priorizándolas en las convocatorias de proyectos financiados con recursos públicos, de manera que los intereses de los empresarios y de los científicos se aproximen, eliminando muchas de las trabas burocráticas que actualmente existen para dicha cooperación.


Si su pareja o un amigo suyo quisiera dedicarse ahora a investigar ¿Qué le aconsejaría?

Pues sinceramente, mi experiencia es extraordinaria, a pesar de la continua presión de un futuro incierto. Aunque mi salario deje mucho que desear, me considero afortunado ya que puedo continuar trabajando en lo que me gusta, que ya es un lujo. Además, he tenido la oportunidad de vivir y visitar otros países, he hecho muchos amigos, he aprendido idiomas. Pero le diría muy claro, que no es un trabajo para ganar dinero, que para llegar a ser algo hay que ser corredor de fondo y nervios muy templados, que puede que su carrera se frustre sin empezar, que los horarios de trabajo horrorosos, que estabilidad laboral ninguna. Esta inestabilidad muchas veces hace que tengas que viajar de un sitio a otro, incluso a un país extranjero, y la posibilidad de formar familia puede quedar reducida… Que si a pesar de ello quiere… Adelante.

¿Cómo ve la investigación en España dentro de dos o tres años?.

No quiero ni pensarlo. Actualmente los centros de investigación carecen de recursos de todo tipo. Tienen dificultades hasta para pagar hasta los recibos del agua y de la luz. Algunos de ellos cerrarán por no poder mantenerse. Actualmente, los centros han reducido horarios de apertura, para el ahorro energético, con la consiguiente reducción de la calidad de la investigación; nuestros horarios están supeditados a la duración de nuestros experimentos no a un reloj.

El dinero disponible para proyectos de investigación nacional es bastante escaso, por los continuos recortes, con lo que primero irán desapareciendo los puestos no funcionarios, las manos del investigador. Difícilmente una o dos personas (investigadores con plaza), pueden llevar a cabo una línea de investigación sin becarios, sin doctores, sin técnicos de laboratorio.

Como alternativa se nos pide colaboración con la empresa, pero como he mencionado anteriormente, esta relación empresa-investigador no es fácil. Otra alternativa planteada es la consecución de fondos europeos, que requieren de la colaboración con grupos internacionales y sólo podrán conseguirlos aquellos científicos con mayor renombre y los que sepan nadar en estos mares procelosos de la política.

Los grandes perdedores de esta crisis son los científicos jóvenes, muchos de ellos con un currículum admirable, que se ven forzados a ingresar en las listas del paro o a emigrar a otros países donde se les valora más su potencial. Allí aportarán su experiencia y conocimientos, para que después esos países nos vendan la tecnología generada por nuestros conciudadanos, aumentando así nuestra dependencia exterior. Si esta situación se prolonga durante varios años es evidente que España perderá, al menos, una generación de grandes científicos.