Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

La pintura es disciplina y sensibilidad (Nono García – Mula)
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03.11.17 - MIGUEL HERNÁNDEZ
Una oportunidad única para disfrutar de Cartagena en agosto  

 

 Apunten este nombre en su memoria. Ramón Gaya y Pedro Cano ya tienen sucesor. Nono García (Mula 1972) expondrá en el Palacio de Almudí durante los meses de enero y febrero, así que apunten bien esta fecha en su agenda y entenderán este artículo.

Si no conocen su obra, no sigan leyendo, no merece la pena, entren en su página web y disfruten.

Su mejor decisión fue abandonar su puesto de trabajo en El Corte Inglés y dedicarse a su pasión: pintar. Y es que mucha gente le agradece que tuviera la valentía de dedicarse en cuerpo y alma a este arte, lleva cerca de veinte años que su vida transcurre entre sus acuarelas, acrílicos y sus cursos de formación que imparte no solo por toda la geografía nacional, sino que en Moscú comienza a ser un referente, a finales de año volverá por tercer año consecutivo a impartir allí otro taller.

Italia (Fabriano en el Museo del Papel), Rusia, Lituania, New York…., son algunos de los lugares donde ha expuesto este muleño de pura cepa. No solo es querido y respetado en su Mula natal, sino que a pesar del éxito que últimamente le acompaña, su forma de ser apenas ha cambiado.

Sigue cada mañana desayunando en La Casa de Cristo, frente a su estudio, y es que lo conocen desde pequeño, Antonio, uno de los responsables de este emblemático restaurante, habla de él con admiración, igual que el resto de sus compañeros, su madre, una mujer con mucho estilo por cierto, vive apenas a cincuenta metros del estudio de su hijo. Lo mira orgulloso, a pesar de que no fue un gran estudiante, siempre apoyaron y supieron que su hijo estaba destinado a otras cosas más importantes. Aun recuerda cuando su padre, fontanero de profesión y que aprovechaba sus ratos libres para dibujar, llevaba el periódico donde hablaba del premio que acababa de ganar su hijo para mostrárselo a sus amigos.

 

Lo que más llama la atención de este artista, es sin duda su humildad y su disposición a colaborar, sobre todo con la gente de su pueblo, no duda en enseñar lo que sabe, incluso le brillan los ojos cuando habla del ‘Grupo Nono García’ que se ha configurado en el colegio donde estudió, y que cada año se acerca a dibujar con los alumnos que ahora se sientan en las aulas donde él dibujaba a los profesores mientras recibía clases.

‘Grupo Picasso, Grupo Dalí, y encima me regalan el Grupo Nono García’, me dice ilusionado’, y llevan razón los profesores, los ilusionados son los niños al ver a todo un pintor allí con ellos.

Echa en falta que la pintura, como otras artes plásticas no tengan más peso en la educación, está convencido que la educación ganaría mucho si se apostara porque la música, el ajedrez, la pintura, etc., formara parte del sistema educativo con más peso. ‘La pintura es mucho más que sentarte frente a un lienzo a dar brochazos, es disciplina, sensibilidad’.

 

Entrar en su estudio es entrar en otra dimensión, bucear en las entrañas de su pintura, tocar el arte a medio hacer, ver un reloj que está naciendo, o un vaso de agua que se está llenando, debería ser una experiencia que todo ser humano debería experimentar. Tiene que ser como estar al lado de Alejandro Sanz a medio componer una canción, y es que los que no tenemos el don de la música o de la pintura, tenemos dos opciones: enfadarnos con ‘Dios’ o disfrutarla con sus discípulos.

Cuando dentro de unos años se hable de él como uno de los mayores pintores que ha dado esta Región, cuando en Mula pongan una calle a su nombre, o sus exposiciones sean un referente, yo podré decirle a mis hijos que un día, una mañana de noviembre, estuve con Nono García en su estudio, en medio de cajas y fotografías del pasado, de vasos y botellas imposibles de olvidar, todo ello, rociado con gotas de humildad y sinceridad.

Cuando dentro de unos años se hable de él, estoy seguro que volveré a tropezarme en la Casa de Cristo tomando un café a su lado, leyendo el periódico y charlando de la cotidianidad de la vida.