Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

La Granja de Esporles (Mallorca)
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21.03.13 - MIGUEL HERNÁNDEZ
Una oportunidad única para disfrutar de Cartagena en agosto

La Granja

Nuestro rincón elegido para este mes nos lleva hasta un lugar privilegiado de las Illes Balears, y os recomiendo de manera muy especial que lo realicéis en bicicleta, ya que os permitirá ver y disfrutar el paisaje de una forma diferente.

La ruta la podríamos iniciar desde la misma Palma, dirección Valldemossa, (incluso podríamos hacer esta primera mitad aprovechando el tren de Soller, que nos dejará más cerca de la población de Valldemossa).

Aquí nos encontraremos la parte más dura del recorrido (esta población tiene una altitud de 420 metros sobre el nivel del mar), la subida hasta esta incomparable ciudad -ya dentro de la sierra de la Tramuntana- donde es parada obligatoria: “Todo cuanto puedan soñar el pintor o el poeta lo ha creado la naturaleza en este lugar”, George Sand.

No dejes de probar sus maravillosas y exquisitas cocas. Aquí cogeremos dirección al puerto de Valldemossa hasta llegar al cruce que bifurca la carretera hacia la población de Deiá (derecha) y Banyalbufar (izquierda), antes de coger dirección a La Granja os recomiendo que si lleváis tiempo, realicéis dos paradas, una a la salida de Valldemossa, 2 kilómetros y antes de llegar al cruce, a la derecha sale una carretera que nos lleva hasta una especie de faro que os permitirá observar la costa salvaje mallorquina en todo su esplendor, y otra, acercaros hasta la población del Deiá, y no os perdáis su increíble cementerio.

De vuelta a la carretera dirección Banyalbufar, enseguida nos encontraremos el cruce que nos llevará hasta la población de Esporles, donde nos encontraremos nuestro objetivo antes de llegar a esta población, La Granja, mansión del siglo X, rodeada de jardines y fuentes naturales de una belleza extraordinaria.

Aún mantiene una fuente natural de agua de presión natural, con 30 pies de altura; después de la utilización que hicieron los moros de ella fue finalmente cedida a los monjes cistercienses, que la regentaron durante más de 200 años.

Hoy en día nos encontramos con un conjunto de diferentes épocas, mezcla de estilos señoriales y rústico, aderezado con un cuidadoso mantenimiento por la actual gestión. Pasear por su Cueva de los Enamorados, la Fuente de Querubín, su Pérgola, así como su Molino hacen de ella un rincón insólito.

En el interior de la mansión destaca su Salón Florentino, con mobiliario Luis XV y su Cocina Señorial Mallorquina. Para finalizar, y antes de iniciar la bajada hasta la ciudad de Palma, probar sus platos típicos de la tierra mallorquina, acompañados de su vino autóctono, pondrá broche de oro a una jornada inolvidable. La mejor época es, sin duda, primavera. Buen viaje.