Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

Probablemente una de las mejores Semana Santa del Mundo
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16.03.16 - MIGUEL HERNÁNDEZ
Una oportunidad única para disfrutar de Cartagena en agosto

Espectacular Semana Santa de Lorca

Podría decirles que no se pierdan la Gran noche del Martes Santo en Mula, que por lo que más quieran,  un día al menos disfruten de Moratalla y sus tambores, incluso el encuentro de madrugada en Cartagena vívanlo una vez en su vida, más aún, ver los pasos de Salzillo es un lujo para cualquier enamorado de la armonía y la belleza, pero si no han visto nunca la Semana Santa de Lorca, no sigan leyendo, no merece la pena, cierren el ordenador y lárguense, pocas ciudades viven su Semana de Pasión 24 horas al día. Enamorarse de Lorca en estas fechas no es muy difícil, por muy duro que tenga usted el corazón.

Hace algunos años escribí esto de la que para mí es probablemente una de las tres mejores Semana Santa de España, que es lo mismo que decir del Mundo. Hoy más que nunca vuelvo a compartirlo con ustedes. 

Asomarse a la Semana Santa de Lorca, es vivir con una pasión inusual unos días donde la razón le deja una habitación con vistas  a una controlada y maravillosa  locura colectiva.

Zambullirse en sus calles,  embadurnarse  de colores, y ver como el azul del cielo decide compartir su firmamento con el blanco de sus nubes.

Un día aquí, debería ser una de esas cosas que uno debe vivir al menos una vez en la vida. Tendría que ser casi obligatorio que todos los ciudadanos de la Región, pudieran asistir en directo a esta espectacular y diferente clase de historia y religión.

Las arterias de la ciudad se visten con sus mejores galas, la Luna incluso elije el mejor de sus vestidos de su viejo armario, para contemplar desde su privilegiada atalaya un desfile y unos mantos,  que estoy seguro, un día de estos, no tardará en ser Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

 

Y todo ello, rociado con hilos perfectamente alineados llenos de imaginación y belleza. A veces tendrás la sensación de que algunos de ellos te miran frente a frente, y sin darte cuenta,  cobran vida propia.

 

Bajan por sus callejuelas ríos de sentimientos, lo mismo rompen la madrugada que descansan la mañana, miles de ojos sueltan lágrimas al ver pasar junto a sus pies a sus vírgenes amadas.

Las gentes de la ciudad te abren sus puertas sin preguntarte nada. Sus bares se llenan de sonrisas y recuerdos, y por qué no, también con algún lamento.

Acercarse a esta ciudad, castigada por la naturaleza, y que lucha día a día para seguir en pie con la cabeza alta, es un lujo que esta Región tiene, y que no deberíamos olvidar.

Nada mas llegar, te das cuenta que será un día diferente, un día especial.  Sobre todo, cuando te sumerges en sus iglesias y te enfrentas cara a cara, desnudo y sin tapujos, frente a su Virgen de los Dolores y su Virgen de la Amargura.

Cuando cae la tarde, las gradas comienzan a hervir de fervor y devoción, el silencio a veces se hace hueco entre sus corazones sin tan siquiera pedir permiso. Y de pronto, la ciudad se raja de arriba a abajo, para que pasos, estandartes, caballos y cuadrigas galopen en libertad.

Olvidarás por un momento penas y llantos, y sin darte cuenta habrá pasado el día, la tarde y la madrugada. Lorca merece dos cosas en esta vida: vivir su semana santa al menos un día, y otra que lo cuentes a los cuatro vientos.