Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

Restaurante LA PASTORA se convierte en un Clásico
( 16 Votos )
21.02.16 - MIGUEL HERNÁNDEZ
Una oportunidad única para disfrutar de Cartagena en agosto

Restaurante La Pastora - Casa de Cristo - Moratalla

Juani y su gente se la jugó hace años, y gracias al esfuerzo y el esmero con que cuidan no sólo su cocina, sino a sus clientes se ha convertido en un clásico. Sigo pensando que comer en el Restaurante La Pastora (Casa de Cristo - Moratalla), es un lujo no sólo para el paladar sino para la vista. Junto al Castillo de Jumilla, quizás sean los dos miradores más espectaculares del interior de la Región de Murcia. Ahora que empieza la primavera, llegar hasta este rincón insólito de la Región, dar un paseo por su ruta del agua o simplemente sentarse a ver el paisaje, merece la pena venir, pero si encima reservas mesa en La Pastora y pides una sartén de migas con boquerones, uva y tomate, o pruebas sus tarteras de cordero segureño, lo único que te garantizo es que algún día volverás.

Hace más de tres años escribí esto:

Desde hace un año aproximadamente, Juani y los suyos llevan gestionando este paraje excepcional propiedad del ayuntamiento. Y su mano se nota, vaya si se nota, no sólo en sus límpias y cuidadas habitaciones, aunque el número de plazas sea limitado (unas dieciseis), sino también en la gastronomía.

Su ermita le recibirá con las puertas abiertas y con una persona que le explicará toda la historia, lástima que la pequeña ayuda que recibía por parte del ayuntamiento fuera eliminada, aunque él sigue ahí, al píe de la ermita.

Pero si la ermita ya merece una visita por sí sola (construida tras la aparición a Ruy Sánchez el 19 de abril de 1493 del mismo Jesús), lo mejor sin ninguna duda es sus vistas, ahora, en otoño y primavera son los mejores momentos para visitarla.

De todas formas, el viaje bien merece probar el arroz que se hace en su restaurante La Pastora, aunque sus carnes y guisos tampoco desentonan, yo sólo puedo dar fe de su arroz, que lo conocí hace muchos años cuando regentaba un restaurante en el Campo de Béjar.

Lo único que les puedo decir, es que sino lo conocen, no se arrepentirán.

Era septiembre de 2013, hoy más de dos años y medio después, tengo que sonreir al ver como el esfuerzo y el trabajo tiene recompensa. Si conocen este lugar, no hace falta que les convenza, sino lo conocen, no lo duden, llamen por teléfono, reserven, y disfruten del paisaje, de un paseo tranquilo, tengo que reconocer que no estaría nada mal que estuviera mejor señalizado, aunque no se perderán,  pasen y vean también el centro de Arte Rupestre, lástima que no se apueste más fuerte por él, pero sobre todo, sentarse en su comedor acristalado con vistas al horizonte, es un regalo que no te puedes perder.