Miguel Hernández Funcionario de la Tesorería Territorial en excedencia. Funcionario de la Comunidad Áutónoma. Jefe de Área del SEF.

Cañaverosa y Restaurante Virgen de la Esperanza: Donde la naturaleza y la gastronomía quedan para verse
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14.11.17 - MIGUEL HERNÁNDEZ
Una oportunidad única para disfrutar de Cartagena en agosto 

Cañaverosa

No sé si existen los ángeles, pero sin duda, si los hay, algunos pululan por este rincón del noroeste murciano, junto al Santuario Virgen de la Esperanza en Calasparra.

Si quiere bucear en plena naturaleza, bajo un túnel cuyos frescos en el techo son sus bosques de ribera, ver el Río Segura en todo su esplendor, visitar uno de los Santuarios más visitados y originales del país, y sobre todo, terminar degustando uno de los mejores arroces del mundo, no hace falta que busques más. Calasparra te ofrece un cuento real de magia, duendes y sabores. Y todo esto a apenas cuarenta minutos de la capital del segura.

El trayecto que os recomiendo apenas dura unas dos horas si vas paseando y disfrutando cada paso, ida y vuelta, sólo tenéis que llevar cuidado si ha llovido o llueve abundantemente, pues el camino se puede hacer complicado, pero eso casi nunca ocurre en esta Región, ah, y no te olvides de cerrar la boca cuando contemples algunos paisajes que te ofrece la naturaleza.

Tiene el paseo dos o tres rincones que te invitan a sentarse y dejarte llevar. No lo dudes, relájate y disfruta.

Una oportunidad única para disfrutar de Cartagena en agosto

Podemos llegar al Santuario por dos carreteras, bien por la carretera señalizada al efecto, o bien tomando nada más coger el cruce de Calasparra al Santuario, a unos dos kilómetros aparece la indicación de Viveros y Camping, tras unos a poco más de un par de kilómetros llegaremos a la puerta trasera del restaurante. Os recomiendo que toméis la primera opción, el aparcamiento y el paseo para rebajar la comida por el río es más que recomendable.

Una vez en el Santuario, de visita más que obligada aunque no seas creyente, será donde iniciemos nuestra ruta, e iremos remontando el río por una carretera asfaltada, así que hay que llevar cuidado, aunque no hay mucho tráfico, es estrecha.

A los quinientos metros, a la derecha aparece la indicación que nos llevará hasta el inicio de la parte más espectacular del recorrido, a unos trescientos metros, una valla nos indica que entramos en donde la naturaleza se ha recreado.

Unos veinte minutos más tarde, una pasarela de madera nos indica que el cuento de hadas y duendes ha terminado, aunque a la vuelta volveremos a recorrerla, y en apenas diez minutos llegaremos por una senda bien marcada, hasta las Juntas, donde los ríos Segura y Moratalla se unen, aunque este último pocas veces lleva agua.

Podemos nada más salir del puente, tomar la pista que asciende hasta el mirador de El Campillo, apenas en tres minutos, y bajar de nuevo por la senda que otra vez se unirá a la anterior y que nos llevará hasta el final de nuestro recorrido.

Merece la pena, aunque haga calor, llegar a este rincón. Si vas a subirte por las sendas que hay para remontar el río, hay que llevar mucho cuidado, un pequeño resbalón puede dar al traste con todo.

La vuelta se hace aún más cómoda, sobre todo si me haces caso y has reservado mesa en el Restaurante del Santuario, uno de los mejores arroces del mundo te está esperando.

Su trato es personalizado y profesional, y eso es de agradecer. Y aunque no solo de ‘arroz’ vive Calasparra, hay que reconocer que este producto con denominación de origen incluido es su bandera.

Sí tuviera que quedarme con uno, elegiría sin duda el de costillejas con ajos tiernos, aunque el de conejo con caracoles está diferente. L clave está no solo en los complementos, sino principalmente en el arroz, y es que no me cansaré de decirlo, aquí, en Calasparra en particular y en el noroeste en general, hay rincones que parecen sacados de cuentos de aventuras.